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Pequeñeces (divagaciones de un mágico dragón en mi cama)

Así es el amor a veces culpa, otras absolución, pero nunca el árbol muere siempre está dispuesto para otra batalla. Magnífico poema, saludos Daniel
 
Pequeñeces.


Hostil al amorío
tu boca ya provoca
mi desvarío.

La arena se estremece
si la agónica ola
la acuna y mece.

¡Qué triste el río,
que busca el mar caliente
de tanto frío!

Huellas y huellas
tus pasos por la arena
polvo de estrellas.

El sol, dice el galeno.
Prefiero luz de luna
con su veneno.

La tenue brisa
se arremolina dentro
de tu camisa.

La luna huraña
con la pálida dama
Santa Compaña.

Decía el cantar:
tus lágrimas son perlas
que caen al mar.

Todas a una
pugnaban las estrellas
por ver la luna.

y la luna lunera
les dijo la miraran
allí a su vera.

El mar se enfada
porque no está la luna
junto a su almohada.

y la luna se enoja
porque el mar con su manto
ya no la moja.

Si acaso tuve
fue abrazando una estrella
desde una nube.

¡Ay del que ama
si entre el tallo y la rosa
muere la rama!

Polvo tras polvo
ojalá el cura añada
ego te absolvo.

Bonitos tercetillos nos brindas hoy, hay que escribir de todo, mientras sea bueno claro, me ha gustado.- Abrazos poeta.
Miguel.
 

Pequeñeces.

Hostil al amorío
tu boca ya provoca
mi desvarío.

La arena se estremece
si la agónica ola
la acuna y mece.

¡Qué triste el río,
que busca el mar caliente
de tanto frío!

Huellas y huellas
tus pasos por la arena
polvo de estrellas.

El sol, dice el galeno.
Prefiero luz de luna
con su veneno.

La tenue brisa
se arremolina dentro
de tu camisa.

La luna huraña
con la pálida dama
Santa Compaña.

Decía el cantar:
tus lágrimas son perlas
que caen al mar.

Todas a una
pugnaban las estrellas
por ver la luna.

y la luna lunera
les dijo la miraran
allí a su vera.

El mar se enfada
porque no está la luna
junto a su almohada.

y la luna se enoja
porque el mar con su manto
ya no la moja.

Disponte al vuelo
que un mágico dragón
te lleva al cielo.

Si acaso tuve
fue abrazando una estrella
desde una nube.

¡Ay del que ama
si entre el tallo y la rosa
muere la rama!

Polvo tras polvo
ojalá el cura añada
ego te absolvo.
Pequeñeces grandiosas que alegraron mi día. Saludos.
 

Pequeñeces.

Hostil al amorío
tu boca ya provoca
mi desvarío.

La arena se estremece
si la agónica ola
la acuna y mece.

¡Qué triste el río,
que busca el mar caliente
de tanto frío!

Huellas y huellas
tus pasos por la arena
polvo de estrellas.

El sol, dice el galeno.
Prefiero luz de luna
con su veneno.

La tenue brisa
se arremolina dentro
de tu camisa.

La luna huraña
con la pálida dama
Santa Compaña.

Decía el cantar:
tus lágrimas son perlas
que caen al mar.

Todas a una
pugnaban las estrellas
por ver la luna.

y la luna lunera
les dijo la miraran
allí a su vera.

El mar se enfada
porque no está la luna
junto a su almohada.

y la luna se enoja
porque el mar con su manto
ya no la moja.

Disponte al vuelo
que un mágico dragón
te lleva al cielo.

Si acaso tuve
fue abrazando una estrella
desde una nube.

¡Ay del que ama
si entre el tallo y la rosa
muere la rama!

Polvo tras polvo
ojalá el cura añada
ego te absolvo.
Pequeñas cosas que dicen mucho, ahí está la belleza de saber utilizar las palabras, un placer pasar por tus letras un abrazo Carmen
 
En las cosas sencillas o pequeñas está la grandeza... Qué hermosa música acompañan tus versos, Vicente , un deleite pasar y dejarte mi huellita con un abrazo.


Pequeñeces.

Hostil al amorío
tu boca ya provoca
mi desvarío.

La arena se estremece
si la agónica ola
la acuna y mece.

¡Qué triste el río,
que busca el mar caliente
de tanto frío!

Huellas y huellas
tus pasos por la arena
polvo de estrellas.

El sol, dice el galeno.
Prefiero luz de luna
con su veneno.

La tenue brisa
se arremolina dentro
de tu camisa.

La luna huraña
con la pálida dama
Santa Compaña.

Decía el cantar:
tus lágrimas son perlas
que caen al mar.

Todas a una
pugnaban las estrellas
por ver la luna.

y la luna lunera
les dijo la miraran
allí a su vera.

El mar se enfada
porque no está la luna
junto a su almohada.

y la luna se enoja
porque el mar con su manto
ya no la moja.

Disponte al vuelo
que un mágico dragón
te lleva al cielo.

Si acaso tuve
fue abrazando una estrella
desde una nube.

¡Ay del que ama
si entre el tallo y la rosa
muere la rama!

Polvo tras polvo
ojalá el cura añada
ego te absolvo.
 
Bonitos tercetillos nos brindas hoy, hay que escribir de todo, mientras sea bueno claro, me ha gustado.- Abrazos poeta.
Miguel.

Muchas gracias, Miguel. Es posible que el tono naif de estas "pequeñeces" pueda parecer trivial pero te aseguro que ha sido deliberado. Empeñarse en hacer verosímil una idea confusa es, en muchas ocasiones, una impostura refinada pero también hueca.

Un abrazo marinero.
 
Pequeñas cosas que dicen mucho, ahí está la belleza de saber utilizar las palabras, un placer pasar por tus letras un abrazo Carmen

Decía Federico García Lorca que la poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse y que forman algo así como un misterio.
Muchas gracias, Carmen, por tu grato comentario.

Un abrazo.
 
Decía Federico García Lorca que la poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse y que forman algo así como un misterio.
Muchas gracias, Carmen, por tu grato comentario.

Un abrazo.

Me encanta esa definición, no la había oído, esa era la magia Federico García Lorca


Un abrazo Carmen
 

Pequeñeces.


Disponte al vuelo,
que un mágico dragón
te invita al cielo.

Hostil al amorío
tu boca ya provoca
mi desvarío.

La arena se estremece
si la agónica ola
la besa y mece.

¡Qué triste el río,
que busca el mar caliente
de tanto frío!

Huellas y huellas
tus pasos por la arena,
polvo de estrellas.

El sol, dice el galeno.
Prefiero luz de luna
con su veneno.

La tenue brisa
se arremolina dentro
de tu camisa.

La luna huraña
con la pálida dama
Santa Compaña.

Decía el cantar:
tus lágrimas son perlas
que caen al mar.

Todas a una
pugnaban las estrellas
por ver la luna.

y la luna lunera
les dijo la miraran
allí a su vera.

El mar se enfada
porque no está la luna
junto a su almohada.

y la luna se enoja
porque el mar con su manto
ya no la moja.

Si acaso tuve
fue abrazando una estrella
desde una nube.

¡Ay del que ama
si entre el tallo y la rosa
muere la rama!

Polvo tras polvo,
ojalá el cura añada
ego te absolvo.
No por ser pequeñas dejan de ser importantes estimado Vicente, allí tenemos nuestra propia vida, es ella solo en efímero momento en los milenios de este amplísimo universo, pero cada segundo tiene para nosotros y para la humanidad un valor inigualable.
Estos versos son una delicia estimado amigo.
Un abrazo cordial
 

Pequeñeces.


Disponte al vuelo,
que un mágico dragón
te invita al cielo.

Hostil al amorío
tu boca ya provoca
mi desvarío.

La arena se estremece
si la agónica ola
la besa y mece.

¡Qué triste el río,
que busca el mar caliente
de tanto frío!

Huellas y huellas
tus pasos por la arena,
polvo de estrellas.

El sol, dice el galeno.
Prefiero luz de luna
con su veneno.

La tenue brisa
se arremolina dentro
de tu camisa.

La luna huraña
con la pálida dama
Santa Compaña.

Decía el cantar:
tus lágrimas son perlas
que caen al mar.

Todas a una
pugnaban las estrellas
por ver la luna.

y la luna lunera
les dijo la miraran
allí a su vera.

El mar se enfada
porque no está la luna
junto a su almohada.

y la luna se enoja
porque el mar con su manto
ya no la moja.

Si acaso tuve
fue abrazando una estrella
desde una nube.

¡Ay del que ama
si entre el tallo y la rosa
muere la rama!

Polvo tras polvo,
ojalá el cura añada
ego te absolvo.
Excelente poema, con acertadas sentencias. Un placer de lectura. Mi abrazo afectuoso.
Miguel
 
Hermosos estos mini poemas que alegran mi madrugada Vicente,
no hay como estos bocaditos para hacernos desear mucho más.
Soy muy fan de los dragones y de tí, perfecta dupla para saborear.
Es grato encontrarte, tu pluma nos depara muchas sorpresas que
siempre valen la pena disfrutar. Besitos en tus mejillas con todo
mi cariño y mi amistad.
 
No por ser pequeñas dejan de ser importantes estimado Vicente, allí tenemos nuestra propia vida, es ella solo en efímero momento en los milenios de este amplísimo universo, pero cada segundo tiene para nosotros y para la humanidad un valor inigualable.
Estos versos son una delicia estimado amigo.
Un abrazo cordial
Bonito comentario, Manuel, tomo buena nota. Gracias por tu valoración.
 

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