Portaaviones a la felicidad

Luis Libra

Atención: poeta en obras
`
Posiblemente la llama surge
ese día en que uno descifra
al chaval que lleva pero nunca reconoció,
a quien se le heló para siempre
algún chip vital
anti-futuras dunas carnívoras,
fruto de la exclusión de la manada.

O tras la joven superwoman
que solo pudo comprar su gajo de sol
con la divisa fácil,
pero en realidad no tan fácil,
de su vagina.

Quizás, al descubrir la/su máxima humanidad
a segunda vista en un perro,
en el túnel lumínico
de los ojos de un pájaro, un simple pez
o de un poderoso felino
tras el grueso cristal
de un zoo cualquiera.

Puede que al pillarse la conciencia
con los cajones de la memoria
y del fin del miedo,
(o incluso por culpa de una canción olvidada,
hoy a 45 big bangs por minuto,
la contradicción de su hígado
y de sus otros motores invisibles)

Es entonces cuando
uno decide coger por las pelotas
un billete de ida al silencio,
al redil, un portaaviones
o un bolígrafo
repleto de tinta kamikaze.

Y ahí...
ahí empieza todo.

______
 
Última edición:
Y ahí es cuando uno empieza a escribir. Cuando se adentra en la consciencia, cuando empieza a "abrir los ojos" de verdad. Cuando, aún sin saberlo, va camino de unirse a ese Ser único que es todo el universo.

Son buenas letras, amigo Luis.

Va un abrazo.


Bien descrito, Vicente. Muchas gracias, amigo. Un abrazo.
 

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