Luis Libra
Atención: poeta en obras
`
Seguían miles de ruedas sangrando su goma
sobre la piel indiferente de las calles.
Seguían los pájaros haciendo amigos
-por interés-
en las soleadas terrazas de los bares.
Seguía la bolsa navegando
hacia adelante y hacia atrás,
hacia arriba y hacia abajo,
en el edificio céntrico, lúdico
y empapado en sudor de los chicos listos.
Sirenas a grito partido
peleando por vidas anónimas
y regateando coches
en la pantalla multijuegos del día a día.
Y seguían, ... seguían también
las cadenas perpetuas a la tristeza
tras ese silencio crujiente
y de naftalina de los viejos pisos,
un frente homicida de calor tropical,
los gatos vigilantes desde los balcones,
esos chillones teléfonos con curvas,
y Marte tan lejos...
Todo seguía como siempre.
Y mientras, tú, joven héroe de la galaxia,
metamorfoseándote en adulto
bajo esa floreada y hortera sábana
del Galerías Preciados, a vida o muerte,
entre las piernas de aquella princesa
de cuento y color de ojos imposibles.
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Seguían miles de ruedas sangrando su goma
sobre la piel indiferente de las calles.
Seguían los pájaros haciendo amigos
-por interés-
en las soleadas terrazas de los bares.
Seguía la bolsa navegando
hacia adelante y hacia atrás,
hacia arriba y hacia abajo,
en el edificio céntrico, lúdico
y empapado en sudor de los chicos listos.
Sirenas a grito partido
peleando por vidas anónimas
y regateando coches
en la pantalla multijuegos del día a día.
Y seguían, ... seguían también
las cadenas perpetuas a la tristeza
tras ese silencio crujiente
y de naftalina de los viejos pisos,
un frente homicida de calor tropical,
los gatos vigilantes desde los balcones,
esos chillones teléfonos con curvas,
y Marte tan lejos...
Todo seguía como siempre.
Y mientras, tú, joven héroe de la galaxia,
metamorfoseándote en adulto
bajo esa floreada y hortera sábana
del Galerías Preciados, a vida o muerte,
entre las piernas de aquella princesa
de cuento y color de ojos imposibles.
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