Rosa y añil
comienza la noche.
Con frío y silenciosa
se queda sentada en el banco
que da a mi ventana.
Se recortan a oscuras
ya las siluetas
y las pupilas anochecen
con las horas que se deslizan
por el reloj de péndulos.
Entra la calma por mis poros,
duermen sin apenas notarlo
mis ideas,
se amasan mis sentimientos
y tus manos.
Pasa tan fugaz ese momento
que se escapa,
como un soplo de aire,
como el recuerdo de un roce,
como una mirada.
Hola ,le digo a la noche,
se que la encontraré
mañana de nuevo.
Es una amiga con velo negro,
una amiga de siempre,
que me rodea de sueños dulces,
de desvelos,
de llantos míos y ajenos…
Y siempre abro las sabanas
para que te cueles,
en mi cama, en mis besos.
comienza la noche.
Con frío y silenciosa
se queda sentada en el banco
que da a mi ventana.
Se recortan a oscuras
ya las siluetas
y las pupilas anochecen
con las horas que se deslizan
por el reloj de péndulos.
Entra la calma por mis poros,
duermen sin apenas notarlo
mis ideas,
se amasan mis sentimientos
y tus manos.
Pasa tan fugaz ese momento
que se escapa,
como un soplo de aire,
como el recuerdo de un roce,
como una mirada.
Hola ,le digo a la noche,
se que la encontraré
mañana de nuevo.
Es una amiga con velo negro,
una amiga de siempre,
que me rodea de sueños dulces,
de desvelos,
de llantos míos y ajenos…
Y siempre abro las sabanas
para que te cueles,
en mi cama, en mis besos.
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