Marcelo Merlo
Poeta recién llegado
La casa
es extraña
un cigarro
se traga
la noche
el alma
sentenciada
al silencio
mis manos
dibujan
en la sombra
las sobras
del abrazo
la soledad
pesa
en el reloj
absuelto de pecado
engullo los ojos
de la calle
Incómodo en mis pies
insoportable aire
descaradamente virgen
bendecido de violetas
atrapado en mi cuerpo
exudo un volcán
que me traga
una humanidad
truncada vacía
gris de cemento
y máquinas infernales
con cuerpos retorcidos
como hierros oxidados
la peste, esa ninfómana
de atención
se revolotea
saboreando
cada uno
de mis sueños
el éxodo de la cordura
seduce
cada nuevo intento
de creer
es extraña
un cigarro
se traga
la noche
el alma
sentenciada
al silencio
mis manos
dibujan
en la sombra
las sobras
del abrazo
la soledad
pesa
en el reloj
absuelto de pecado
engullo los ojos
de la calle
Incómodo en mis pies
insoportable aire
descaradamente virgen
bendecido de violetas
atrapado en mi cuerpo
exudo un volcán
que me traga
una humanidad
truncada vacía
gris de cemento
y máquinas infernales
con cuerpos retorcidos
como hierros oxidados
la peste, esa ninfómana
de atención
se revolotea
saboreando
cada uno
de mis sueños
el éxodo de la cordura
seduce
cada nuevo intento
de creer