SHERIDAM
Poeta asiduo al portal
Clama tu recuerdo el llanto
Que marginal dilata mis pupilas
Y sobre mis pómulos secos y cansados
Muere gota a gota como al atardecer muere el día.
En mí, tu palpitar aún yace vivo,
¡Vivo como el eco que en las olas baila!
¡Vivo como el cauce que corre por los ríos!
¡Vivo como los sueños que me agobian aún cansada!
Mí vientre marca tu historia aunque no existas,
Aunque tus ojos jamás detuvieron mi mirada
Aunque tus diminutas manos no alcanzaron
A sentir con fortaleza mí esperanza.
Con tu fugaz vida me dejaste
La más hermosa explicación de la existencia,
Perpetúa voluntad de estar contigo
Me enseñaste a dar amor a manos llenas.
Imprimiste cada instante del pasado
Tatuando tu existencia en cada día
Y no queda hora ni segundo en el que olvide
Que tu vida fue parte de la mía.
Mi corazón con tu partida. ¡Hecho pedazos!
Claudico como oscuro el día claudica
Despojada del amor que había parido,
Yacía perdida y confundida.
¡Más aún que hoy te recuerdo!
¡Gozo con saber que fuiste mío!
Entiendo que fue parte de mis años
El que vinieras a enseñarme a valorar la vida.
¡Te amo si es perfecto te idolatro!
¡Te quiero si es justo hoy adorarte!
Te sueño por ser eterna tu presencia como
Eterno el éter en los días.
Mi hijo, mis entrañas, mi refugio
Mi sol, mi Esperanza, mi camino
Mi Vida, mi amor, mi idolatría.
¡Pronto vendrá el abrigo de la muerte!
Llegará fría, Pálida y sombría.
Pedirá mis pasos, pedirá mis días,
Logrará llenar de gozo este crepúsculo
Cuando en su manto acoja mi esperanza.
Como un cuento de hadas terminará la historia
donde el amor triunfa irrefutable
Mientras tus ojos se encuentran con los míos
Y eternamente con tu presencia,
brillaras en mi camino.
Que marginal dilata mis pupilas
Y sobre mis pómulos secos y cansados
Muere gota a gota como al atardecer muere el día.
En mí, tu palpitar aún yace vivo,
¡Vivo como el eco que en las olas baila!
¡Vivo como el cauce que corre por los ríos!
¡Vivo como los sueños que me agobian aún cansada!
Mí vientre marca tu historia aunque no existas,
Aunque tus ojos jamás detuvieron mi mirada
Aunque tus diminutas manos no alcanzaron
A sentir con fortaleza mí esperanza.
Con tu fugaz vida me dejaste
La más hermosa explicación de la existencia,
Perpetúa voluntad de estar contigo
Me enseñaste a dar amor a manos llenas.
Imprimiste cada instante del pasado
Tatuando tu existencia en cada día
Y no queda hora ni segundo en el que olvide
Que tu vida fue parte de la mía.
Mi corazón con tu partida. ¡Hecho pedazos!
Claudico como oscuro el día claudica
Despojada del amor que había parido,
Yacía perdida y confundida.
¡Más aún que hoy te recuerdo!
¡Gozo con saber que fuiste mío!
Entiendo que fue parte de mis años
El que vinieras a enseñarme a valorar la vida.
¡Te amo si es perfecto te idolatro!
¡Te quiero si es justo hoy adorarte!
Te sueño por ser eterna tu presencia como
Eterno el éter en los días.
Mi hijo, mis entrañas, mi refugio
Mi sol, mi Esperanza, mi camino
Mi Vida, mi amor, mi idolatría.
¡Pronto vendrá el abrigo de la muerte!
Llegará fría, Pálida y sombría.
Pedirá mis pasos, pedirá mis días,
Logrará llenar de gozo este crepúsculo
Cuando en su manto acoja mi esperanza.
Como un cuento de hadas terminará la historia
donde el amor triunfa irrefutable
Mientras tus ojos se encuentran con los míos
Y eternamente con tu presencia,
brillaras en mi camino.