Del diario de Claudia. Un nuevo día.

Lirae

Poeta que considera el portal su segunda casa
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DEL DIARIO DE CLAUDIA.

Cae la tarde, mientras el cántico de los mirlos me envuelve en la llegada de la noche que tanto mal me produce.
Cubre la nube ansiosa la isla y el mar nos oculta de otras tierras. Quedamos aislados entre la Laurisilva y el timple. Entre los alisios y los derramamientos de las cañadas.
Y yo, en esta casa gris incrustada en la montaña me pierdo en este sueño que me envuelve.
No se si mi vida se comparte entre estaciones, pues no consigo separar los momentos mas álgidos.
Vivo muchos a la vez, lo cual me desgasta, me quema por dentro, me hiela las venas, me devora la ansiedad, y me ahoga la quietud impuesta cuando mi corazón está acelerado.
Vivo pues amiga mía en una fantasía hostil.
Me encuentro con mi principio e intento pintar las canas del color primario para darle vida a la carne, para intentar recordar los buenos momentos. Acaricio la cabeza del amor extrañado, del echado de menos, y le veo sonreír, se me llena el pecho de suspiro, lo consigo y no quepo en mi, lo consigo aunque sea en sueños, tomo todo aquello que a mi piel le falta, que mi corazón anhela.
Me hago valiente y me voy directa al patio de mi refugio , el patio oscuro y húmedo que es el principio de mis dolores, y allí, veo a la protección que me abraza, escucho las palabras dulces que escuchaba en mis noches de terror, de incertidumbre, de aquellos pasos que pasaban por la puerta de mi habitación con sigilo y me hacían dormir confiada. Ya está en casa mi escudo.
Quiero seguir el camino, quiero arreglar los destrozos, recoger los escombros, quiero llenar de espacio mis trastornadas habitaciones, y me doy cuenta que la mochila que cargo me deja sin fuerzas, me frena la huida.
Me digo por primera vez en toda mi vida, que la dejaré a buen recaudo, pues ella porta todo lo que amo, porta el amor, porta mi aliento, mi respiración, el motivo de mi existencia.
Busco el lugar adecuado para dejarla mientras yo me encuentro, y ninguno me satisface, en nadie ni nada confío, es muy valiosa mi carga. Mas se que debo descansar de ella, pues ya roso el suelo al andar, ya mis lagrimas de dolor me ciegan.
Necesito descansar amor que todo lo llenas, necesito que mis pulmones reconozcan de nuevo el aire.
Se que mi amor lo entiende, es mas me sonríe con alegría y complacencia, pero yo no estoy complacida. Yo quiero que él habite entre algodones y que las manos que me sustituyan sean tan finas como el terciopelo. Que le acaricien con talco, que con miel le alimenten.
Me decido . Le dejo allí un momento, y comienzo el camino de mi reencuentro.
Camino en silencio, intentando escucharme, intentando disfrutar del suspiro de mi ser interior. Quiero gritar en esta noche oscura, danzar por el camino, y sentir que mi vida tiene precio.
Mas me doy cuenta, que no soy nadie sin mis cargas, que no soy yo sin mis desordenes, sin mis miedos , no soy yo sin mi melancolía…
Me siento en una roca entre la soledad y el silencio del camino, respiro profundamente aquel aroma que tanto he echado de menos. Siento que se ha parado el reloj y el mundo con él. Que tengo unos instantes para llenarme de mi.
Danzo como lobo en la oscuridad, respiro el frio que me mantiene despierta para recibir todo. Suspiro profundamente y agradezco el instante en que aunque sea en sueños, yo vivo todo aquello que mi alma anhela.
Ha amanecido mientras y yo debo volver a la casa gris de mi aislamiento.
¡Despierta amiga, debo cederte el testigo de nuestro nuevo día!
SHA.
 
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DEL DIARIO DE CLAUDIA.

Cae la tarde, mientras el cántico de los mirlos me envuelve en la llegada de la noche que tanto mal me produce.
Cubre la nube ansiosa la isla y el mar nos oculta de otras tierras. Quedamos aislados entre la Laurisilva y el timple. Entre los alisios y los derramamientos de las cañadas.
Y yo, en esta casa gris incrustada en la montaña me pierdo en este sueño que me envuelve.
No se si mi vida se comparte entre estaciones, pues no consigo separar los momentos mas álgidos.
Vivo muchos a la vez, lo cual me desgasta, me quema por dentro, me hiela las venas, me devora la ansiedad, y me ahoga la quietud impuesta cuando mi corazón está acelerado.
Vivo pues amiga mía en una fantasía hostil.
Me encuentro con mi principio e intento pintar las canas del color primario para darle vida a la carne, para intentar recordar los buenos momentos. Acaricio la cabeza del amor extrañado, del echado de menos, y le veo sonreír, se me llena el pecho de suspiro, lo consigo y no quepo en mi, lo consigo aunque sea en sueños, tomo todo aquello que a mi piel le falta, que mi corazón anhela.
Me hago valiente y me voy directa al patio de mi refugio , el patio oscuro y húmedo que es el principio de mis dolores, y allí, veo a la protección que me abraza, escucho las palabras dulces que escuchaba en mis noches de terror, de incertidumbre, de aquellos pasos que pasaban por la puerta de mi habitación con sigilo y me hacían dormir confiada. Ya está en casa mi escudo.
Quiero seguir el camino, quiero arreglar los destrozos, recoger los escombros, quiero llenar de espacio mis trastornadas habitaciones, y me doy cuenta que la mochila que cargo me deja sin fuerzas, me frena la huida.
Me digo por primera vez en toda mi vida, que la dejaré a buen recaudo, pues ella porta todo lo que amo, porta el amor, porta mi aliento, mi respiración, el motivo de mi existencia.
Busco el lugar adecuado para dejarla mientras yo me encuentro, y ninguno me satisface, en nadie ni nada confío, es muy valiosa mi carga. Mas se que debo descansar de ella, pues ya roso el suelo al andar, ya mis lagrimas de dolor me ciegan.
Necesito descansar amor que todo lo llenas, necesito que mis pulmones reconozcan de nuevo el aire.
Se que mi amor lo entiende, es mas me sonríe con alegría y complacencia, pero yo no estoy complacida. Yo quiero que él habite entre algodones y que las manos que me sustituyan sean tan finas como el terciopelo. Que le acaricien con talco, que con miel le alimenten.
Me decido . Le dejo allí un momento, y comienzo el camino de mi reencuentro.
Camino en silencio, intentando escucharme, intentando disfrutar del suspiro de mi ser interior. Quiero gritar en esta noche oscura, danzar por el camino, y sentir que mi vida tiene precio.
Mas me doy cuenta, que no soy nadie sin mis cargas, que no soy yo sin mis desordenes, sin mis miedos , no soy yo sin mi melancolía…
Me siento en una roca entre la soledad y el silencio del camino, respiro profundamente aquel aroma que tanto he echado de menos. Siento que se ha parado el reloj y el mundo con él. Que tengo unos instantes para llenarme de mi.
Danzo como lobo en la oscuridad, respiro el frio que me mantiene despierta para recibir todo. Suspiro profundamente y agradezco el instante en que aunque sea en sueños, yo vivo todo aquello que mi alma anhela.
Ha amanecido mientras y yo debo volver a la casa gris de mi aislamiento.
¡Despierta amiga, debo cederte el testigo de nuestro nuevo día!
SHA.
Una hermosura de letras me pones a mi paso
Gracias por ponermelo a mi alcance
Un saludo
 
Enhorabuena querida amiga por este galardón. Por este premio bien merecido.
Gracias por ofrecer tu mundo interior donde claudia gobierna y manda, nos hace participes de su vida, y donde nos espera, en esa casa gris en lo alto de la montaña, donde caminar no nos lleva más que a una puerta en la cual, nadie sabe que nos espera al cruzarla, aunque de su mano, nada hay que temer.
Maravilloso este y demás relatos, donde tu pluma llena de imaginación, fuera gaviota en un mar de tinta y bajo su vuelo, el mundo naciera del abismo para lúcidamente, hacerse real en nuestras almas.
Un enorme abrazo y un beso muy grande.
 
Enhorabuena querida amiga por este galardón. Por este premio bien merecido.
Gracias por ofrecer tu mundo interior donde claudia gobierna y manda, nos hace participes de su vida, y donde nos espera, en esa casa gris en lo alto de la montaña, donde caminar no nos lleva más que a una puerta en la cual, nadie sabe que nos espera al cruzarla, aunque de su mano, nada hay que temer.
Maravilloso este y demás relatos, donde tu pluma llena de imaginación, fuera gaviota en un mar de tinta y bajo su vuelo, el mundo naciera del abismo para lúcidamente, hacerse real en nuestras almas.
Un enorme abrazo y un beso muy grande.
¡Ay amigo mío, no había visto tu mensaje!
Como siempre agradezco cada una de tus palabras, ya sabes que siempre me llenan de ánimo y de valentía.
Ya sabes que tanto la casa, como los caminos andados, como todo lo sentido y hasta lo respirado se hace real, porque es tiempo de vida el que inviertes aun cuando estás sin sentido.
Muchas gracias Oskar. Un beso amigo querido.
 

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