Días de negro

Mike M.Ch.

Poeta fiel al portal
El viento intenso,

parece comunicar,

golondrinas al vuelo,

bendición adiós final.


El barrio se torna gris,

entornos que lastiman,

cuantos rezaran por ti,

y dirán blanca mentira.


Otro cuerpo cae al suelo,

estará ya en lugar mejor,

era tan buena bueno,

ahora en mudo cajón.


Un estigma conocido,

esos vacíos infinitos,

y prolongar el delirio,

la ausencia del espíritu.


Al doblar de campanas,

yace ahí cuerpo inerte,

y una lluvia que no para,

discreta minoría atiende.


La bendición que abraza,

al despedir esta vida,

cuando parara en tu casa,

cuando será ese día.


La carroza da vuelta,

por su barrio natal,

algunos bajan cabeza,

otros prefieren mirar.


Se acercan aquí vienen,

transeúntes ceden el paso,

podrían entre ellos perderse,

si visten dicho color adecuado.


Negro perpetuo.

en alma e hilo,

lapsos intensos,

llegan con sigilo.


No se admite el bullicio,

pues ofende al difunto.

que no tuvo ningún vicio,

y todos veneran tan puro.


Se alejan ahí van,

doblando la esquina,

al cementerio municipal,

aunque no tenga ya cabida.


A quienes más les afecta,

guardan duelo a su manera,

no están en la concurrencia,

a su modo penan encienden vela.


Mañana la primera plana,

de cada periódico local,

recibiendo aquella bala,

doble moral la sociedad.


Muchos días de estos,

dirían sus enemigos,

puede sonar funesto,

tú desearías lo mismo.


Todo aquí es un negocio,

hasta el último resuello,

muerto eres muy valioso,

del sermón al cementerio.


Traje negro de nuevo,

como poder ampararse,

si Jesús bajara de nuevo,

nos evitaría tanto trance…
 
El viento intenso,

parece comunicar,

golondrinas al vuelo,

bendición adiós final.


El barrio se torna gris,

entornos que lastiman,

cuantos rezaran por ti,

y dirán blanca mentira.


Otro cuerpo cae al suelo,

estará ya en lugar mejor,

era tan buena bueno,

ahora en mudo cajón.


Un estigma conocido,

esos vacíos infinitos,

y prolongar el delirio,

la ausencia del espíritu.


Al doblar de campanas,

yace ahí cuerpo inerte,

y una lluvia que no para,

discreta minoría atiende.


La bendición que abraza,

al despedir esta vida,

cuando parara en tu casa,

cuando será ese día.


La carroza da vuelta,

por su barrio natal,

algunos bajan cabeza,

otros prefieren mirar.


Se acercan aquí vienen,

transeúntes ceden el paso,

podrían entre ellos perderse,

si visten dicho color adecuado.


Negro perpetuo.

en alma e hilo,

lapsos intensos,

llegan con sigilo.


No se admite el bullicio,

pues ofende al difunto.

que no tuvo ningún vicio,

y todos veneran tan puro.


Se alejan ahí van,

doblando la esquina,

al cementerio municipal,

aunque no tenga ya cabida.


A quienes más les afecta,

guardan duelo a su manera,

no están en la concurrencia,

a su modo penan encienden vela.


Mañana la primera plana,

de cada periódico local,

recibiendo aquella bala,

doble moral la sociedad.


Muchos días de estos,

dirían sus enemigos,

puede sonar funesto,

tú desearías lo mismo.


Todo aquí es un negocio,

hasta el último resuello,

muerto eres muy valioso,

del sermón al cementerio.


Traje negro de nuevo,

como poder ampararse,

si Jesús bajara de nuevo,

nos evitaría tanto trance…
Buenas nochs
Unas penosas, preo bellas letras pones en mi entrada
Gracías
Un saludo
 

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