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Cielo que me cercas. Imagen 19/mayo 2021

Monje Mont

Poeta reconocido en el portal
men-crying.jpg

Con cuántas lenguas hablas
tormenta,
con cuántos ojos observas
ausencia,
con cuántas pieles sientes
soledad.

Tu raza gris
-cielo que me muerdes, que me cercas-
cuenta lágrimas eternas y acopia miedos de profeta,
como un pueblo halado por su historia,
como un pueblo escrito antes de ser.

Déjame creer que la muerte no se sabe,
que el amor no se define por la química
ni se abarca en las sustancias,
que creer tiene una lógica ortodoxa
aunque cada día muchos mueran de injusticias
y muchos retoñen de mentiras.

Cielo que me muerdes, que me cercas,
ya no encuentro los caminos que otrora transitara de rodillas.
Quiero morir de fe,
no de la peste que dejó la palabra en el vacío.
Dile a ella que me quiera estos últimos instantes,
aunque ésta sea nuestra última trinchera.


…Y yo en ella tendido y escuchando los terribles bombardeos,
con los que la vida me espera tras la inflexibilidad de estas paredes.
 
Última edición:
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Con cuántas lenguas hablas
tormenta,
con cuántos ojos observas
ausencia,
con cuántas pieles sientes
soledad.

Tu raza gris
-cielo que me muerdes, que me cercas-
cuenta lágrimas eternas y acopia miedos de profeta,
como un pueblo halado por su historia,
como un pueblo escrito antes de ser.

Déjame creer que la muerte no se sabe,
que el amor no se define por la química
ni se abarca en las sustancias,
que creer tiene una lógica ortodoxa
aunque cada día muchos mueran de injusticias
y muchos retoñen de mentiras.

Cielo que me muerdes, que me cercas,
ya no encuentro los caminos que otrora transitara de rodillas.
Quiero morir de fe,
no de la peste que dejó la palabra en el vacío.
Dile a ella que me quiera estos últimos instantes,
aunque ésta sea nuestra última trinchera.


…Y yo en ella tendido y escuchando los terribles bombardeos,
con que la vida me espera tras la inflexibilidad de estas paredes.
Buenas noches
Unas hermosas letras me invaden en mi paso
Gracias
Hasta mañana
 
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Con cuántas lenguas hablas
tormenta,
con cuántos ojos observas
ausencia,
con cuántas pieles sientes
soledad.

Tu raza gris
-cielo que me muerdes, que me cercas-
cuenta lágrimas eternas y acopia miedos de profeta,
como un pueblo halado por su historia,
como un pueblo escrito antes de ser.

Déjame creer que la muerte no se sabe,
que el amor no se define por la química
ni se abarca en las sustancias,
que creer tiene una lógica ortodoxa
aunque cada día muchos mueran de injusticias
y muchos retoñen de mentiras.

Cielo que me muerdes, que me cercas,
ya no encuentro los caminos que otrora transitara de rodillas.
Quiero morir de fe,
no de la peste que dejó la palabra en el vacío.
Dile a ella que me quiera estos últimos instantes,
aunque ésta sea nuestra última trinchera.


…Y yo en ella tendido y escuchando los terribles bombardeos,
con los que la vida me espera tras la inflexibilidad de estas paredes.
men-crying.jpg

Con cuántas lenguas hablas
tormenta,
con cuántos ojos observas
ausencia,
con cuántas pieles sientes
soledad.

Tu raza gris
-cielo que me muerdes, que me cercas-
cuenta lágrimas eternas y acopia miedos de profeta,
como un pueblo halado por su historia,
como un pueblo escrito antes de ser.

Déjame creer que la muerte no se sabe,
que el amor no se define por la química
ni se abarca en las sustancias,
que creer tiene una lógica ortodoxa
aunque cada día muchos mueran de injusticias
y muchos retoñen de mentiras.

Cielo que me muerdes, que me cercas,
ya no encuentro los caminos que otrora transitara de rodillas.
Quiero morir de fe,
no de la peste que dejó la palabra en el vacío.
Dile a ella que me quiera estos últimos instantes,
aunque ésta sea nuestra última trinchera.


…Y yo en ella tendido y escuchando los terribles bombardeos,
con los que la vida me espera tras la inflexibilidad de estas paredes.
Un extraordinario poema estimado Monje,excelsas palabras que conforman versos de antología.
Un placer hermano pasearme por tu numen.
Saludos cordiales.
MANUEL
 
Dile a ella que me quiera estos últimos instantes,
aunque ésta sea nuestra última trinchera.
A pesar de los pesares, de la desesperación esperada, que llegará de forma implacable, se guarda uno la esperanza de un querer que nos llegue para soportar el último grito.
Impactantes versos. Una forma muy personal de escribir. Me gusta. Un cordial abrazo.
 
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Con cuántas lenguas hablas
tormenta,
con cuántos ojos observas
ausencia,
con cuántas pieles sientes
soledad.

Tu raza gris
-cielo que me muerdes, que me cercas-
cuenta lágrimas eternas y acopia miedos de profeta,
como un pueblo halado por su historia,
como un pueblo escrito antes de ser.

Déjame creer que la muerte no se sabe,
que el amor no se define por la química
ni se abarca en las sustancias,
que creer tiene una lógica ortodoxa
aunque cada día muchos mueran de injusticias
y muchos retoñen de mentiras.

Cielo que me muerdes, que me cercas,
ya no encuentro los caminos que otrora transitara de rodillas.
Quiero morir de fe,
no de la peste que dejó la palabra en el vacío.
Dile a ella que me quiera estos últimos instantes,
aunque ésta sea nuestra última trinchera.


…Y yo en ella tendido y escuchando los terribles bombardeos,
con los que la vida me espera tras la inflexibilidad de estas paredes.


Es un poema que toca los sentimientos más profundos, es como leer "que me diga algo, cualquier cosa antes que el silencio".
Tu forma de comunicar es muy intensa, cada palabra está justamente ubicada en la historia que va creciendo hacia el desenlace.
Siempre es un gusto encontrar tus trabajos, como te dije antes, motivan a pensar.
Un abrazo.
 
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Con cuántas lenguas hablas
tormenta,
con cuántos ojos observas
ausencia,
con cuántas pieles sientes
soledad.

Tu raza gris
-cielo que me muerdes, que me cercas-
cuenta lágrimas eternas y acopia miedos de profeta,
como un pueblo halado por su historia,
como un pueblo escrito antes de ser.

Déjame creer que la muerte no se sabe,
que el amor no se define por la química
ni se abarca en las sustancias,
que creer tiene una lógica ortodoxa
aunque cada día muchos mueran de injusticias
y muchos retoñen de mentiras.

Cielo que me muerdes, que me cercas,
ya no encuentro los caminos que otrora transitara de rodillas.
Quiero morir de fe,
no de la peste que dejó la palabra en el vacío.
Dile a ella que me quiera estos últimos instantes,
aunque ésta sea nuestra última trinchera.


…Y yo en ella tendido y escuchando los terribles bombardeos,
con los que la vida me espera tras la inflexibilidad de estas paredes.

Hermosura de poema estimado Monje, de una belleza exquisita a pesar de la tristeza que lo envuelve.
Un placer disfrutar de la buena poesía.
Saludos fraternos.
 
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Con cuántas lenguas hablas
tormenta,
con cuántos ojos observas
ausencia,
con cuántas pieles sientes
soledad.

Tu raza gris
-cielo que me muerdes, que me cercas-
cuenta lágrimas eternas y acopia miedos de profeta,
como un pueblo halado por su historia,
como un pueblo escrito antes de ser.

Déjame creer que la muerte no se sabe,
que el amor no se define por la química
ni se abarca en las sustancias,
que creer tiene una lógica ortodoxa
aunque cada día muchos mueran de injusticias
y muchos retoñen de mentiras.

Cielo que me muerdes, que me cercas,
ya no encuentro los caminos que otrora transitara de rodillas.
Quiero morir de fe,
no de la peste que dejó la palabra en el vacío.
Dile a ella que me quiera estos últimos instantes,
aunque ésta sea nuestra última trinchera.


…Y yo en ella tendido y escuchando los terribles bombardeos,
con los que la vida me espera tras la inflexibilidad de estas paredes.
Un poema magnífico y profundo, Monje. Un gusto leerte.
Abrazo fraternal.
 
A pesar de los pesares, de la desesperación esperada, que llegará de forma implacable, se guarda uno la esperanza de un querer que nos llegue para soportar el último grito.
Impactantes versos. Una forma muy personal de escribir. Me gusta. Un cordial abrazo.
Muchas gracias estimado amigo Luis por tu lectura y tus comentarios siempre amables y profundos. Un lujo contar con tu apoyo. Que estés bien. Un abrazo.
 
Es un poema que toca los sentimientos más profundos, es como leer "que me diga algo, cualquier cosa antes que el silencio".
Tu forma de comunicar es muy intensa, cada palabra está justamente ubicada en la historia que va creciendo hacia el desenlace.
Siempre es un gusto encontrar tus trabajos, como te dije antes, motivan a pensar.
Un abrazo.
Muchas gracias estimada Cecilya por tu lectura profunda y tu comentario amable y motivador. Un lujo contar con tu apoyo. Un abrazo.
 
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Con cuántas lenguas hablas
tormenta,
con cuántos ojos observas
ausencia,
con cuántas pieles sientes
soledad.

Tu raza gris
-cielo que me muerdes, que me cercas-
cuenta lágrimas eternas y acopia miedos de profeta,
como un pueblo halado por su historia,
como un pueblo escrito antes de ser.

Déjame creer que la muerte no se sabe,
que el amor no se define por la química
ni se abarca en las sustancias,
que creer tiene una lógica ortodoxa
aunque cada día muchos mueran de injusticias
y muchos retoñen de mentiras.

Cielo que me muerdes, que me cercas,
ya no encuentro los caminos que otrora transitara de rodillas.
Quiero morir de fe,
no de la peste que dejó la palabra en el vacío.
Dile a ella que me quiera estos últimos instantes,
aunque ésta sea nuestra última trinchera.


…Y yo en ella tendido y escuchando los terribles bombardeos,
con los que la vida me espera tras la inflexibilidad de estas paredes.
Wooowww, maravillosa manera de hablar del deseamos y la soledad, cada palabra e imagen lleva de por sí, el intensivo paisaje de la tristeza. Debería decir que este es uno de los mejores poemas que he leído en mi vida, no se me caló muy profundo. Felicitaciones y aplausos Monje Mont a esta magistral poesía, saludos Daniel
 
Wooowww, maravillosa manera de hablar del deseamos y la soledad, cada palabra e imagen lleva de por sí, el intensivo paisaje de la tristeza. Debería decir que este es uno de los mejores poemas que he leído en mi vida, no se me caló muy profundo. Felicitaciones y aplausos Monje Mont a esta magistral poesía, saludos Daniel
Te agradezco mucho estimado amigo Daniel tu visita y tu amable y motivador comentario. Me alegra que te gustara el poema. Para mí es importante tu opinión, poeta. Que estés bien. Un abrazo.
 
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Con cuántas lenguas hablas
tormenta,
con cuántos ojos observas
ausencia,
con cuántas pieles sientes
soledad.

Tu raza gris
-cielo que me muerdes, que me cercas-
cuenta lágrimas eternas y acopia miedos de profeta,
como un pueblo halado por su historia,
como un pueblo escrito antes de ser.

Déjame creer que la muerte no se sabe,
que el amor no se define por la química
ni se abarca en las sustancias,
que creer tiene una lógica ortodoxa
aunque cada día muchos mueran de injusticias
y muchos retoñen de mentiras.

Cielo que me muerdes, que me cercas,
ya no encuentro los caminos que otrora transitara de rodillas.
Quiero morir de fe,
no de la peste que dejó la palabra en el vacío.
Dile a ella que me quiera estos últimos instantes,
aunque ésta sea nuestra última trinchera.


…Y yo en ella tendido y escuchando los terribles bombardeos,
con los que la vida me espera tras la inflexibilidad de estas paredes.

Una maravillosa obr donde desde la apercibicion de los deseos se va clamando
a esa soledad que pregunta por instante profundo de un estado. realmente
maravillo concrecion poetica. saludos afectuosos de luzyabsenta
 
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Con cuántas lenguas hablas
tormenta,
con cuántos ojos observas
ausencia,
con cuántas pieles sientes
soledad.

Tu raza gris
-cielo que me muerdes, que me cercas-
cuenta lágrimas eternas y acopia miedos de profeta,
como un pueblo halado por su historia,
como un pueblo escrito antes de ser.

Déjame creer que la muerte no se sabe,
que el amor no se define por la química
ni se abarca en las sustancias,
que creer tiene una lógica ortodoxa
aunque cada día muchos mueran de injusticias
y muchos retoñen de mentiras.

Cielo que me muerdes, que me cercas,
ya no encuentro los caminos que otrora transitara de rodillas.
Quiero morir de fe,
no de la peste que dejó la palabra en el vacío.
Dile a ella que me quiera estos últimos instantes,
aunque ésta sea nuestra última trinchera.


…Y yo en ella tendido y escuchando los terribles bombardeos,
con los que la vida me espera tras la inflexibilidad de estas paredes.
Buen poema para esa imagen.
Saludos y buen año 2025.
 

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