claudiorbatisti
claudiorbatisti
Por ser igual a Dios este sumiso
humano, a quien sedujo la serpiente,
tomó el nefasto fruto y de repente,
la muerte hizo su entrada al Paraíso.
Se ha vuelto un privilegio de improviso
del ángel consagrado felizmente.
Satán y su demonio la serpiente
se fueron expulsados sin aviso.
Del Adán afligido en lontananza
se vislumbra como una pesadilla,
que en su costado falta una costilla.
Y en su cabeza ronda la venganza.
La historia es categórica y longeva:
¡El bien, el mal y Dios se llaman Eva!
Claudio Batisti