Luis Libra
Atención: poeta en obras
`
Son poetas mediocres
(y no se enteran)
Son mentes mediocres
(y tampoco lo saben)
Obligan a sus mascotas a suplicarles
por una triste golosina
con forma de hueso.
Y es que
nunca saborearon el universo entero
dentro de una habitación perfumada
con humo mágico
mientras The Dark Side Of The Moon
derretía sus paredes.
Sí, saben lo que es el amor,
pero cuando les quema culpan a la moda unisex,
a la nueva ministra de igualdad
y telefonean a sus abogados.
Cuando se emborrachan son los más destroyers
arreglando el mundo.
Llaman a la policía cuando la juventud
se burla de ellos.
Hacen barbacoas con sus semejantes
y ponen en la lista negra
a los que no ríen sus chistes sobre el gobierno.
En las bodas y celebraciones sudan
y hablan más alto que nadie,
y levitan cuando su selección alza la copa
y lagrimean como grifo roto
-mano en pecho- cuando suena el himno.
Son anti mil cosas pero usan la libertad
para su capricho, a Jesús
y al dinero de endeble escudo.
Despotrican a pares pero lloran a medias.
Metafóricamente hablando
son los que nunca supieron ver
a Dios en los ojos de un animal,
el verdugo de la raíz salvaje,
el azote mugriento de la red,
la leña que tapa el volcán.
Pero en el fondo no son tan mala gente.
Quizás
solo vivieron en un tiempo que mordía
los ladrillos de su ruinoso
y fantasmal castillo con saña.
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Son poetas mediocres
(y no se enteran)
Son mentes mediocres
(y tampoco lo saben)
Obligan a sus mascotas a suplicarles
por una triste golosina
con forma de hueso.
Y es que
nunca saborearon el universo entero
dentro de una habitación perfumada
con humo mágico
mientras The Dark Side Of The Moon
derretía sus paredes.
Sí, saben lo que es el amor,
pero cuando les quema culpan a la moda unisex,
a la nueva ministra de igualdad
y telefonean a sus abogados.
Cuando se emborrachan son los más destroyers
arreglando el mundo.
Llaman a la policía cuando la juventud
se burla de ellos.
Hacen barbacoas con sus semejantes
y ponen en la lista negra
a los que no ríen sus chistes sobre el gobierno.
En las bodas y celebraciones sudan
y hablan más alto que nadie,
y levitan cuando su selección alza la copa
y lagrimean como grifo roto
-mano en pecho- cuando suena el himno.
Son anti mil cosas pero usan la libertad
para su capricho, a Jesús
y al dinero de endeble escudo.
Despotrican a pares pero lloran a medias.
Metafóricamente hablando
son los que nunca supieron ver
a Dios en los ojos de un animal,
el verdugo de la raíz salvaje,
el azote mugriento de la red,
la leña que tapa el volcán.
Pero en el fondo no son tan mala gente.
Quizás
solo vivieron en un tiempo que mordía
los ladrillos de su ruinoso
y fantasmal castillo con saña.
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