César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dejó de ser un juego desde el momento mismo en que le nacieron esperanzas sin eco. Y las esperanzas son deseos. Se aferró a ellas, ellos. Dejó de tener ideas; solo las oteaba, pero no lograba asirlas aunque lo atravesaran de espalda a pecho como queman las -en apariencia- quietas aguas de cocuy de penca (*) y provocan indeseadas lágrimas.
Comenzó a sentirse entre feliz, loco y sujeto, como tal vez debió sentirse Gulliver con todos esos pequeños garfios hiriéndole la carne lateral, echado al suelo. Y allí, desde el imaginario o cierto sol aplastante del trópico, perdió más de una vez el buen juicio. Amor y testosterona nunca fueron un coctel fácil.
Dejó de ser divertido al verse, o no verse, hacer ese remedo incierto de conversación que son los mensajes de texto. Nunca hubo respeto. Animales de cemento; van mordiendo la vida sin importar en lo más mínimo el destino de la entidad a la que devoran. Animales sin pasado ni remordimientos, productos de la dureza exterior. Bestias de oficina, cinismo y mala matemática con zumo de papeles verdes en la sangre, en la concha áspera y hermosa. Jamás hubo, pues, una oportunidad sincera.
Y así las cosas, aunque las negaciones hoy hagan envejecer y envilecer lo sagrado, mejor fue que pasara lo que pasó. No importa si debe ahora remendar quinientos novecientos seiscientos sopotocientos millones mil y treinta y cuatro pedacitos dispersos de sombra, astillas de mar… no importa. Tiene pendientes. Todavía le debe un poema a cada lirio del monte alto… y hubo una vez, en medio de otra y misma tristeza, en la que les prometió una fiesta.
Es tiempo de pagar. De volver a los viejos manantiales, que no serán de dicha –puede ser- pero al menos son de agua. Tiempo de coserse los fragmentos. Coser y olvidar.
Julio sol, julio jnvierno, julio julio. 2021. César Guevara.
(*) Cocuy de penca: Fuerte licor fabricado con la penca del agave, parecido al tequila, pero dulce. Es uno de los licores típicos de Venezuela, junto al "miche", el "calentaíto" y el "ponsigué".
Última edición: