rafael prado
Poeta recién llegado
Cuando llegan los hijos,
ronda la alegría;
no faltan los impases,
pero esa es la vida mía.
Cuando llegan los hijos,
no todo es alegría,
no faltan los impases,
pero esa es la lucha mía.
A medida que pasa el tiempo,
la lucha es de todo un día,
luchamos por su alegría
no importa la noche o el día.
Pero cuando llegan a jóvenes,
unos se crían justos,
otros llenos de mañas,
pero te haces un examen
y sabes que la lucha es mía.
Al final del camino,
para unos es alegría,
otros lloran su suerte
con dolor y agonía;
pero esos eran los hijos,
que la vida te dio un día.
ronda la alegría;
no faltan los impases,
pero esa es la vida mía.
Cuando llegan los hijos,
no todo es alegría,
no faltan los impases,
pero esa es la lucha mía.
A medida que pasa el tiempo,
la lucha es de todo un día,
luchamos por su alegría
no importa la noche o el día.
Pero cuando llegan a jóvenes,
unos se crían justos,
otros llenos de mañas,
pero te haces un examen
y sabes que la lucha es mía.
Al final del camino,
para unos es alegría,
otros lloran su suerte
con dolor y agonía;
pero esos eran los hijos,
que la vida te dio un día.
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