Le atraen los asuntos sin remedio
de lo que no resalta a simple vista.
El fin que necesita siempre un medio
en la prueba que no requiere pista.
Hay pulsos que seducen al artista
y que escapan al ojo del promedio.
La flor que para el sol jamás se alista
sin previo aviso brota de su predio.
Es una pausa breve pero justa
que conecta las partes con un todo
y le muestra radiante y más robusta
esa curva salida de un recodo
que el buen observador así degusta
porque sabe encontrarle su acomodo.