El gato

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Café, como la madera que no hay en casa,
con los ojos extraviados de tanto pensar,
la lengua roja y una nariz grande,
tan grande como la mitad de sus ojos,
miau… me mira y parece que veo un eco,
aunque digas que los ecos se oyen, no se ven…
ahí está, sentado junto a la mesa
lamiéndose los dedos y ronroneando lentamente.

Entusiasta el gato este, casi relegado a la puerta,
jugamos a los dados, aunque nunca me ha ganado,
ronronea otra vez, estira su larga cola
y de forma desinteresada pregunta por la cena,
hace un rato que puse a hervir un poco de leche,
me la pide con un poco de sal, además,
me levanto con la firma intención de cenar,
leche el gato, un pollo de ayer en mi caso.

Sirvo los dos platos, por cortesía el suyo primero,
le pongo la cena junto a la mesa,
se acerca y toma un par de sorbos,
termino de calentar el mío… algo suena…

El cuchillo se me ha caído sin darme yo cuenta,
no le doy mucha importancia,
veo al gato que se acerca a jugar con él,
algo le digo y levanto el cuchillo del piso…
otra vez no lo miro, de vuelta al suelo,
lo levanto, el gato está encima de mi desayunador,
pongo el cuchillo en la orilla, hace algo parecido a una sonrisa,
lo miro con cara relajada, doy la espalda,
volteo de nuevo y lo siento,
el mango del cuchillo en la boca del gato
y el filo en mi estómago, hasta el fondo…

De rodillas vuelvo a mirarlo,
yo me desangro y él, él se escapa con el pollo.
 
Café, como la madera que no hay en casa,
con los ojos extraviados de tanto pensar,
la lengua roja y una nariz grande,
tan grande como la mitad de sus ojos,
miau… me mira y parece que veo un eco,
aunque digas que los ecos se oyen, no se ven…
ahí está, sentado junto a la mesa
lamiéndose los dedos y ronroneando lentamente.

Entusiasta el gato este, casi relegado a la puerta,
jugamos a los dados, aunque nunca me ha ganado,
ronronea otra vez, estira su larga cola
y de forma desinteresada pregunta por la cena,
hace un rato que puse a hervir un poco de leche,
me la pide con un poco de sal, además,
me levanto con la firma intención de cenar,
leche el gato, un pollo de ayer en mi caso.

Sirvo los dos platos, por cortesía el suyo primero,
le pongo la cena junto a la mesa,
se acerca y toma un par de sorbos,
termino de calentar el mío… algo suena…

El cuchillo se me ha caído sin darme yo cuenta,
no le doy mucha importancia,
veo al gato que se acerca a jugar con él,
algo le digo y levanto el cuchillo del piso…
otra vez no lo miro, de vuelta al suelo,
lo levanto, el gato está encima de mi desayunador,
pongo el cuchillo en la orilla, hace algo parecido a una sonrisa,
lo miro con cara relajada, doy la espalda,
volteo de nuevo y lo siento,
el mango del cuchillo en la boca del gato
y el filo en mi estómago, hasta el fondo…

De rodillas vuelvo a mirarlo,
yo me desangro y él, él se escapa con el pollo.
Gracias por la descripción, estaré alerta.
Un abrazo, Robsalz.
 

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