Pobrecitos

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Los dos tomaron sus cosas e hicieron las maletas,
hoy sin sentido los corrieron de su casa,
la voz del cielo les cerró sus puertas
y la serpiente sonriendo se mece entre las ramas.

Pobrecitos, a ambos les mintieron, no cometieron pecado,
tan sólo se trataba de un juego
y terminaron ambos acusados
de promover la rebelión en su pueblo.

Los corrieron del Edén sin pasaporte para la vuelta,
la voz del cielo no sintió nostalgia por correrlos
y la serpiente que es una doncella
sintió algo de pena cuando los vio partiendo.

Pasaron de inmortales semidioses
a simples mortales de esos que se mueren,
me contaron que anoche en un bar entre las flores
descubrieron que existía más gente.

Pobrecitos, a ambos les mintieron, no cometieron pecado,
los apartaron del paraíso por un mal genio del jefe,
sin testigos ni coartada terminaron de acusados
en tanto la voz cena una manzana con la serpiente.

Ella carga nueve meses de embarazo
mientras que su hombre cultiva sobre piedras,
dirá la historia que el hijo mayor ha cometido asesinato
pero resulta que ningún testigo lo comprueba.

Mentira, fueron culpados por algo que no hicieron,
pobrecitos, fueron inocentes y nadie lo recuerda,
la voz del cielo y la serpiente los montaron en un juego
porque la envidia es el ojo en la tormenta.
 
Última edición:
Los dos tomaron sus cosas e hicieron las maletas,
hoy sin sentido los corrieron de su casa,
la voz del cielo les cerró sus puertas
y la serpiente sonriendo se mece entre las ramas.

Pobrecitos, a ambos les mintieron, no cometieron pecado,
tan sólo se trataba de un juego
y terminaron ambos acusados
de promover la rebelión en su pueblo.

Los corrieron del Edén sin pasaporte para la vuelta,
la voz del cielo no sintió nostalgia por correrlos
y la serpiente que es una doncella
sintió algo de pena cuando los vio partiendo.

Pasaron de inmortales semidioses
a simples mortales de esos que se mueren,
me contaron que anoche en un bar entre las flores
descubrieron que existía más gente.

Pobrecitos, a ambos les mintieron, no cometieron pecado,
los apartaron del paraíso por un mal genio del jefe,
sin testigos ni coartada terminaron de acusados
en tanto la voz cena una manzana con la serpiente.

Ella carga nueve meses de embarazo
mientras que su hombre cultiva sobre piedras,
dirá la historia que el hijo mayor ha cometido asesinato
pero resulta que ningún testigo lo comprueba.

Mentira, fueron culpados por algo que no hicieron,
pobrecitos, fueron inocentes y nadie lo recuerda,
la voz del cielo y la serpiente los montaron en un juego
porque la envidia es el ojo en la tormenta.
Montaron un escenario con una trama donde debían haber culpables. Justo en eso se aparecieron Adán y Eva.
Un abrazo, Robsalz.
 

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