Gonvedo
Poeta asiduo al portal
Antes de que fueras
luz de tu color primero
o pulmón bastante para el llanto,
incluso antes de que el roce de tus manos
curase mis noches encendidas en alfileres;
yo no era sino el sueño roto
de la raíz que vive sin demora
en cada flor que retoña,
la blindada osamenta, oxidada a veces,
de mis anónimas muertes de septiembre.
luz de tu color primero
o pulmón bastante para el llanto,
incluso antes de que el roce de tus manos
curase mis noches encendidas en alfileres;
yo no era sino el sueño roto
de la raíz que vive sin demora
en cada flor que retoña,
la blindada osamenta, oxidada a veces,
de mis anónimas muertes de septiembre.