Porque arde todavía
la zarza de las aguas,
que se abrieron al pie
de la palabra profecía.
Porque aún se esculpen las piedras
en la cima del monte.
La verdad nos golpea
para beber el alma,
es la misma que un tiempo
no pudo con tu nombre,
es la misma que un día
naufragamos con pena.
Porque aún grita
un silencio en el viento.
Qué triste fue dejarnos!
Tus pisadas de pájaro.
La fiebre de tu aliento
clandestino.
Cada tarde saluda el Edén
de tu recuerdo anochecido,
en esa justa hora
en la que vencidos,
se esconden los relojes,
y todo se nos pasa por la boca,
si de pronto, por ese miedo
de aprendiz de pájaro,
nos atrevemos a tensar el puño,
a resistir el salto inevitable.
Mejor dejémonos atrás,
como dos charcos
que salpican el alma.
Regresemos al sueño del castillo.
Una cita contigo,
es saber de memoria
la cuna de este incendio desmedido.
La Fé de aquél Patriarca.
El camino del Hijo.
La sangre derramada.
El Altar y el suplicio.
El perdón y la altura.
Qué triste fue dejarnos!
Más todo ya se sabe
si tenemos memoria.
Princesa de este enero,
ven conmigo hasta el muelle.
Despidamos a aquellos,
los cobardes que fuimos.
Dejemos todo a un lado.
Nos queda la leyenda
si tenemos memoria,
de ser lo que inventamos
sabiendo que no huimos.
No te tardes ahora
Princesa de estos versos sin abrigo.
No te tardes ahora.
Que después nos morimos.
la zarza de las aguas,
que se abrieron al pie
de la palabra profecía.
Porque aún se esculpen las piedras
en la cima del monte.
La verdad nos golpea
para beber el alma,
es la misma que un tiempo
no pudo con tu nombre,
es la misma que un día
naufragamos con pena.
Porque aún grita
un silencio en el viento.
Qué triste fue dejarnos!
Tus pisadas de pájaro.
La fiebre de tu aliento
clandestino.
Cada tarde saluda el Edén
de tu recuerdo anochecido,
en esa justa hora
en la que vencidos,
se esconden los relojes,
y todo se nos pasa por la boca,
si de pronto, por ese miedo
de aprendiz de pájaro,
nos atrevemos a tensar el puño,
a resistir el salto inevitable.
Mejor dejémonos atrás,
como dos charcos
que salpican el alma.
Regresemos al sueño del castillo.
Una cita contigo,
es saber de memoria
la cuna de este incendio desmedido.
La Fé de aquél Patriarca.
El camino del Hijo.
La sangre derramada.
El Altar y el suplicio.
El perdón y la altura.
Qué triste fue dejarnos!
Más todo ya se sabe
si tenemos memoria.
Princesa de este enero,
ven conmigo hasta el muelle.
Despidamos a aquellos,
los cobardes que fuimos.
Dejemos todo a un lado.
Nos queda la leyenda
si tenemos memoria,
de ser lo que inventamos
sabiendo que no huimos.
No te tardes ahora
Princesa de estos versos sin abrigo.
No te tardes ahora.
Que después nos morimos.
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