dragon_ecu
Esporádico permanente
El reloj marca el fin de la jornada.
La ropa que estuviera llena de arrugas,
ahora se ha estirado por el sudor intenso.
Toca correr al nocturnal,
a conseguir algún puesto lejos de los fumadores,
no tan cerca de los huele-pedos del teacher,
y a la vista de las prepago...
De repente alguna noche inquieta
alguna de ellas sienta pena por un soltero feo,
sobre todo una noche de quincena.
Si en el cuarto de trabajo hubo calor,
ahora las miradas frías alrededor
se juntan con las brisas del puerto mezcladas
con los vientos quebrados del estero cercano
y sus pestilentes aguas.
Al salir, la ropa húmeda congela los pulmones,
al menos al ver adelante como caminan,
las compañeras prepago balanceando sus caderas,
calienta un poco su bajo vientre.
Será que subiendo encima de alguien,
que encaramándose por sobre cualquier moro o cristiano,
pueda una de estas putas ver con otros ojos,
a un pobre flaco que se cree la divina pomada
y no es más que un iluso soñador...
Falsa ilusión de pisotear a otros seres,
como si fuera el señor de las hormigas.
A ver que tan profundo cae,
tratando de subirse en los hombros de los demás.
Pendejo.
Al verse al espejo de pronto,
de seguro seguirá mintiéndose.
Mientras no entienda que al único que debe superar,
es a sí mismo.
Pendejo.
La ropa que estuviera llena de arrugas,
ahora se ha estirado por el sudor intenso.
Toca correr al nocturnal,
a conseguir algún puesto lejos de los fumadores,
no tan cerca de los huele-pedos del teacher,
y a la vista de las prepago...
De repente alguna noche inquieta
alguna de ellas sienta pena por un soltero feo,
sobre todo una noche de quincena.
Si en el cuarto de trabajo hubo calor,
ahora las miradas frías alrededor
se juntan con las brisas del puerto mezcladas
con los vientos quebrados del estero cercano
y sus pestilentes aguas.
Al salir, la ropa húmeda congela los pulmones,
al menos al ver adelante como caminan,
las compañeras prepago balanceando sus caderas,
calienta un poco su bajo vientre.
Será que subiendo encima de alguien,
que encaramándose por sobre cualquier moro o cristiano,
pueda una de estas putas ver con otros ojos,
a un pobre flaco que se cree la divina pomada
y no es más que un iluso soñador...
Falsa ilusión de pisotear a otros seres,
como si fuera el señor de las hormigas.
A ver que tan profundo cae,
tratando de subirse en los hombros de los demás.
Pendejo.
Al verse al espejo de pronto,
de seguro seguirá mintiéndose.
Mientras no entienda que al único que debe superar,
es a sí mismo.
Pendejo.
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