Como un dolor crónico
que no me deja pensar
como un corazón herido
que late, pero no vive
como una parte de mi
que se fue para no volver
como otra noche que encalla
contra el muro del insomnio
este cuerpo malherido
cansado y arrepentido
consumido por el fuego
de esta realidad cautiva
deja en la almohada el misterio
de lo que pasará mañana
cuando se lleve la noche
lo que queda de mi alma
mis manos sudan ansiosas
por ellas resbala el tiempo,
pero no pasan las horas
el insomnio es eterno;
estos ojos que ven tanto
y nada logran cambiar
sólo que crece el dolor
hasta hacerse insoportable
tienen miedo de dormir,
tienen temor de soñar
ver tu rostro entre la niebla
y no poderlo tocar
dando vueltas en la cama
como un perro callejero
busco abrigarme del frío
olvidarme del silencio
y aparecen tus recuerdos
en toda esta oscuridad
no es posible soportar
el peso de toda esta culpa
llevo a cuestas las cadenas
de los días que se suman
me sumergen lentamente
en un mar azul profundo
no hay sosiego, ni descanso,
sólo mis ojos abiertos
resignados al insomnio,
renunciando al sueño
te fuiste y me condenaste
a toda esta soledad
al desvelo de una noche
que nunca se va...
que no me deja pensar
como un corazón herido
que late, pero no vive
como una parte de mi
que se fue para no volver
como otra noche que encalla
contra el muro del insomnio
este cuerpo malherido
cansado y arrepentido
consumido por el fuego
de esta realidad cautiva
deja en la almohada el misterio
de lo que pasará mañana
cuando se lleve la noche
lo que queda de mi alma
mis manos sudan ansiosas
por ellas resbala el tiempo,
pero no pasan las horas
el insomnio es eterno;
estos ojos que ven tanto
y nada logran cambiar
sólo que crece el dolor
hasta hacerse insoportable
tienen miedo de dormir,
tienen temor de soñar
ver tu rostro entre la niebla
y no poderlo tocar
dando vueltas en la cama
como un perro callejero
busco abrigarme del frío
olvidarme del silencio
y aparecen tus recuerdos
en toda esta oscuridad
no es posible soportar
el peso de toda esta culpa
llevo a cuestas las cadenas
de los días que se suman
me sumergen lentamente
en un mar azul profundo
no hay sosiego, ni descanso,
sólo mis ojos abiertos
resignados al insomnio,
renunciando al sueño
te fuiste y me condenaste
a toda esta soledad
al desvelo de una noche
que nunca se va...