Arturo Ciorán
Poeta recién llegado
Una niña se arrima a nuestra mesa.
El cubreboca esconde su semblante pueril.
Nos vende una bolsa de consorcio
y papá niega con cortesía.
Después se vuelve hacia mí
y me cuenta una anécdota:
«Este lugar se atestaba de gente
y venían niñas de once años
y se ofrecían a los buscas
y los buscas se las cogían en los baños».
«¿En qué año?», pregunto.
«2001», y se queda callado, pensativo.
Y resuella:
«No, antes de que nacieras,
en los noventa...
¿U ochenta?».
Y cavila una vez más
con el ceño fruncido
y la mirada enfilada en algún punto indefinido del enlosado.
«En fin, en una época de crisis».
El cubreboca esconde su semblante pueril.
Nos vende una bolsa de consorcio
y papá niega con cortesía.
Después se vuelve hacia mí
y me cuenta una anécdota:
«Este lugar se atestaba de gente
y venían niñas de once años
y se ofrecían a los buscas
y los buscas se las cogían en los baños».
«¿En qué año?», pregunto.
«2001», y se queda callado, pensativo.
Y resuella:
«No, antes de que nacieras,
en los noventa...
¿U ochenta?».
Y cavila una vez más
con el ceño fruncido
y la mirada enfilada en algún punto indefinido del enlosado.
«En fin, en una época de crisis».
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