Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
La fiebre no baja
y tu almohada está toda mojada.
No hay ojos para otra cosa,
más que verte entre sabanas dormido
con mi expectación anhelante
de que pronto mejores.
¿Qué pueden hacer mis fuerzas para que te sientas bien?
¿Qué remedio existe para quitar tu malestar?
Cuando yo,
que he pasado por muchas de esas,
quisiera estar en tu lugar.
La fiebre no cede,
te llevo al hospital.
Allí volaste despidiéndote
hacia otra libertad.
Una realidad mejor que la mía,
sé que no volverás.
Anda ahora el viento
azotando tu rostro
y tu imagen ha quedado en la foto del relicario
que aborda mi pecho
como recuerdo constante,
como sol que sale todos los días
en tus clorcitos
y crayón.
y tu almohada está toda mojada.
No hay ojos para otra cosa,
más que verte entre sabanas dormido
con mi expectación anhelante
de que pronto mejores.
¿Qué pueden hacer mis fuerzas para que te sientas bien?
¿Qué remedio existe para quitar tu malestar?
Cuando yo,
que he pasado por muchas de esas,
quisiera estar en tu lugar.
La fiebre no cede,
te llevo al hospital.
Allí volaste despidiéndote
hacia otra libertad.
Una realidad mejor que la mía,
sé que no volverás.
Anda ahora el viento
azotando tu rostro
y tu imagen ha quedado en la foto del relicario
que aborda mi pecho
como recuerdo constante,
como sol que sale todos los días
en tus clorcitos
y crayón.