Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Imelda me llevaba el desayuno a la cama todos los días,
Me encantaba cuando hacía
"arepa e´ huevo"
con café de leche
y carne frita,
porque decía que
"la niña" estaba flaca y langaruta
y debía comer muy bien.
Luego,
planchaba mis trajes de encajes;
y a mis zapatos de triquitraque,
me les echaba el griffin blanco
para poder ir a la iglesia
reluciente el domingo.
Yo no entendía nada de lo que decía el cura,
y más tardaba la pobre de Imelda en vestirme
que lo que yo duraba arreglada y peinada
antes de llegar a casa.
Versearía sobre esto, pero,
mis versos son tristes ...
La vieja Imelda se me ha ido.
Partió hace tres años
y hasta ahora me entero,
tánto la he llorado.
Te voy a componer mi Imelda
un poema,
y te lo pondré mañana en tu tumba
porque una mujer más entregada como tú no hubo
y mis lágrimas faltantes
se convertirán
en el mausoleo mas bello del panteón
por tanto amor que me diste,
por tanto amor que te tuve.
Me encantaba cuando hacía
"arepa e´ huevo"
con café de leche
y carne frita,
porque decía que
"la niña" estaba flaca y langaruta
y debía comer muy bien.
Luego,
planchaba mis trajes de encajes;
y a mis zapatos de triquitraque,
me les echaba el griffin blanco
para poder ir a la iglesia
reluciente el domingo.
Yo no entendía nada de lo que decía el cura,
y más tardaba la pobre de Imelda en vestirme
que lo que yo duraba arreglada y peinada
antes de llegar a casa.
Versearía sobre esto, pero,
mis versos son tristes ...
La vieja Imelda se me ha ido.
Partió hace tres años
y hasta ahora me entero,
tánto la he llorado.
Te voy a componer mi Imelda
un poema,
y te lo pondré mañana en tu tumba
porque una mujer más entregada como tú no hubo
y mis lágrimas faltantes
se convertirán
en el mausoleo mas bello del panteón
por tanto amor que me diste,
por tanto amor que te tuve.
Última edición: