Gonvedo
Poeta asiduo al portal
Llevo dentro de mí
un paisaje que ya no existe,
una tierra proscrita
que se desangra en la ceguera,
en la abisal mirada de la derrota,
que apenas sobrevive
a la memoria de los ausentes,
que agoniza en el recuerdo
de los sin nombre.
Ahora, bajo otro cielo,
donde el respirar de la tierra
se siente distinto,
lloro mi pérdidaal pie de la distancia.
Ni siquiera esta lejanía
puede exorcizar mi duelo.
De aquel sueño de sur, de sus fatigas,
no quedan sino cadáveres en sus orillas,
desolación y oscuro silencio.
Mas no hay plegaria que redima
al silencio que amortaja la tierra
que muere de sus hijos ausente.
un paisaje que ya no existe,
una tierra proscrita
que se desangra en la ceguera,
en la abisal mirada de la derrota,
que apenas sobrevive
a la memoria de los ausentes,
que agoniza en el recuerdo
de los sin nombre.
Ahora, bajo otro cielo,
donde el respirar de la tierra
se siente distinto,
lloro mi pérdidaal pie de la distancia.
Ni siquiera esta lejanía
puede exorcizar mi duelo.
De aquel sueño de sur, de sus fatigas,
no quedan sino cadáveres en sus orillas,
desolación y oscuro silencio.
Mas no hay plegaria que redima
al silencio que amortaja la tierra
que muere de sus hijos ausente.