Desde las sombras llegan,
acechando al olvido,
los ecos de tus pasos
en esta hora de duelos.
La Luna
es hoy un corazón
que no encuentra palabras,
un halo de nostalgia
dormido en tu distancia,
apenas un suspiro melancólico,
un mapa del destino,
un pájaro de plata.
Quizá veles la misma noche que despierto.
Aquí estoy sin olvido
y acontece el desvelo.
Es mi lecho una cueva
poblada de silencios,
en donde las sonrisas
emergen moribundas,
como un brillo en la noche
que se ofrece de golpe
como un faro y se apagan.
Sin furia y sin calma...
¿Será que es así cómo dueles?
Hacia ti vuelan las gaviotas del canto.
Quizá no importe
cuál es el alba que abrazará tu sombra,
ni las caricias huérfanas que regalas.
Llueve desde tu alma...
¿Será que es así como sufres?
Mis pasos en el viento
me han dejado a tus pies.
Quizá debí beberme el néctar de tu voz,
ebrio de soledad,
para volver sombrío a tus tristes cavernas.
acechando al olvido,
los ecos de tus pasos
en esta hora de duelos.
La Luna
es hoy un corazón
que no encuentra palabras,
un halo de nostalgia
dormido en tu distancia,
apenas un suspiro melancólico,
un mapa del destino,
un pájaro de plata.
Quizá veles la misma noche que despierto.
Aquí estoy sin olvido
y acontece el desvelo.
Es mi lecho una cueva
poblada de silencios,
en donde las sonrisas
emergen moribundas,
como un brillo en la noche
que se ofrece de golpe
como un faro y se apagan.
Sin furia y sin calma...
¿Será que es así cómo dueles?
Hacia ti vuelan las gaviotas del canto.
Quizá no importe
cuál es el alba que abrazará tu sombra,
ni las caricias huérfanas que regalas.
Llueve desde tu alma...
¿Será que es así como sufres?
Mis pasos en el viento
me han dejado a tus pies.
Quizá debí beberme el néctar de tu voz,
ebrio de soledad,
para volver sombrío a tus tristes cavernas.
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