Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Si el antes persiste después del nunca
y tu sombra se levanta más temprano que tus legañas
y el ánimo te queda de pantufla,
descose tu mirada de las almendras de la cortina
y arrójate por la ventana al primer vuelo que pase.
No te sorprendas si tus ojos aprenden a remontar
los remolinos de aire con colillas y piropos
como los papalotes que elevábamos en el parque.
Cuando todo te haga recordar,
toma el sol en una limonada, siéntate con las flores
en el camellón, pestañea sus luces grandes
hasta que sientas que el perfume es un color.
Toma una caricia de tus manos y amasa el verde con el negro
como si hicieras un pan de tiempo para ti,
para los dos.
Come tu corazón con toda su cáscara
hasta que la amargura desaparezca
y encuentres tus semillas dulces en la boca:
de ellas germinas cuando hablas, cuando lloras,
cuando el oficio de respirar se te escapa por tu garganta
en una canción cuya letra no conoces, pero que cantas
y bailas con las estrellas colgadas en los tendederos.
Y si en la boca aún te crece la sed de compartir el hambre,
prueba qué labios le quedan a tus besos:
los que saben a tierra persiguen la gloria;
los que saben a lluvia alcanzan las nubes;
los que saben a infierno conocen el alma porque la perdieron.
Pero si ninguno te sabe al olvido, aún son los míos.
Entonces, vuelve.
Rompe la puerta si no te abro.
Quiebra mi voz si no te escuchó.
No estaré, no estoy,
pero sabrás que te sigo esperando.
y tu sombra se levanta más temprano que tus legañas
y el ánimo te queda de pantufla,
descose tu mirada de las almendras de la cortina
y arrójate por la ventana al primer vuelo que pase.
No te sorprendas si tus ojos aprenden a remontar
los remolinos de aire con colillas y piropos
como los papalotes que elevábamos en el parque.
Cuando todo te haga recordar,
toma el sol en una limonada, siéntate con las flores
en el camellón, pestañea sus luces grandes
hasta que sientas que el perfume es un color.
Toma una caricia de tus manos y amasa el verde con el negro
como si hicieras un pan de tiempo para ti,
para los dos.
Come tu corazón con toda su cáscara
hasta que la amargura desaparezca
y encuentres tus semillas dulces en la boca:
de ellas germinas cuando hablas, cuando lloras,
cuando el oficio de respirar se te escapa por tu garganta
en una canción cuya letra no conoces, pero que cantas
y bailas con las estrellas colgadas en los tendederos.
Y si en la boca aún te crece la sed de compartir el hambre,
prueba qué labios le quedan a tus besos:
los que saben a tierra persiguen la gloria;
los que saben a lluvia alcanzan las nubes;
los que saben a infierno conocen el alma porque la perdieron.
Pero si ninguno te sabe al olvido, aún son los míos.
Entonces, vuelve.
Rompe la puerta si no te abro.
Quiebra mi voz si no te escuchó.
No estaré, no estoy,
pero sabrás que te sigo esperando.
11 de noviembre de 2o11 - 11 de noviembre de 2o21
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