Ocaso
Como se me da esto de extrañarte
en la hora cero,
cuando el hilo está a punto de romperse
y el llanto a punto de sal.
Las telarañas de estas cuatro paredes no
conocen de tiempo,
mas si de doler al costado izquierdo.
Lluéveme en el instante
exacto en
el que me faltas,
desde los mil años de este sueño,
hasta la eternidad en la que muere el sol…
Como se me da esto de extrañarte
en la hora cero,
cuando el hilo está a punto de romperse
y el llanto a punto de sal.
Las telarañas de estas cuatro paredes no
conocen de tiempo,
mas si de doler al costado izquierdo.
Lluéveme en el instante
exacto en
el que me faltas,
desde los mil años de este sueño,
hasta la eternidad en la que muere el sol…
Última edición: