Salvador Santiago
Poeta adicto al portal
El principito en su misión quijotesca nunca más será el mismo …
Sufre y experimenta la soledad dura, abandonado de su dulcinea que, reparte la hostia y sus encantos por otros lares.
También sufre el olvido de aquella gaviota que se posaba diariamente en el balcón de su casa en el mar.
Y para terminar su magro presente, ha quedado aturdido sin el aire de la palabra que desde siempre le aportaba su musa viviente.
Por ahora soporta esta especie de destierro que lo mantiene pasmado y entristecido. Entre tanto al tentar de su esperanza sólo quiere devolver a su musa perdida.
Sufre y experimenta la soledad dura, abandonado de su dulcinea que, reparte la hostia y sus encantos por otros lares.
También sufre el olvido de aquella gaviota que se posaba diariamente en el balcón de su casa en el mar.
Y para terminar su magro presente, ha quedado aturdido sin el aire de la palabra que desde siempre le aportaba su musa viviente.
Por ahora soporta esta especie de destierro que lo mantiene pasmado y entristecido. Entre tanto al tentar de su esperanza sólo quiere devolver a su musa perdida.
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