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Orificios

Monje Mont

Poeta reconocido en el portal
ORIFICIOS


…Y te sientas en los bordes de la excusa y lanzas al vacío tus pies
como ladrillos, luego te rindes como se resignan los días a la noche,
diciendo a las imágenes oblicuas tu delirio (un niño que se tuerce
como viejo, un viejo soñando como un niño, bicicletas):
“cuando te sientas sexy, cuando en la mesa estén erectas tus hormigas,
podrías estar vivo”.


Porque de rémoras la vida abrevia cada mantra,
repitiéndote no más que un par de veces.


Y bien, en las copas las sustancias rojas y este siglo que te ignora.
Y en algún bar de alguna esquina truecas poderes por prejuicios,
héroes por villanos.

Reescribes entonces a tu madre, sus flores marchitas,
sus muertos cotidianos, sus tangos cardiacos, sus lágrimas de parto.
E inventas en sus cuencas, canarios con manzanas,
azahares en la boca y poetas del tequila urdiendo mariachis a tu nombre.


Y te dices, “hubo”, como si “hubo” fuese alguna cosa.
Y bajo cualquier lógica ortodoxa haces de aquel pretérito, premisa.

Pero no te guiñan las paletas del paisaje.
Pero no se activa el turbo de la entraña.


En blanco y negro tus grises se lucían
– razonas, entonces, ambiguando las razones –.
"No notaba en tu cuerpo
que de sus lesiones brota el cuerpo”.

“Maldición, con lo que me cuesta negarme a sus patrañas”.

Y viajas, bebes y regresas. Y en la mesa
la misma mancha amarga resiste tu lejía, añora las hormigas.


“¿Estás vivo?” –por si acaso te pellizcas–. “¿Qué te pasa?”
– y sólo sabes, que no sabes qué te pasa…
Pero sangra en tu sien el último orificio.
 
ORIFICIOS


…Y te sientas en los bordes de la excusa y lanzas al vacío tus pies
como ladrillos, luego te rindes como se resignan los días a la noche,
diciendo a las imágenes oblicuas tu delirio (un niño que se tuerce
como viejo, un viejo soñando como un niño, bicicletas):
“cuando te sientas sexy, cuando en la mesa estén erectas tus hormigas,
podrías estar vivo”.


Porque de rémoras la vida abrevia cada mantra,
repitiéndote no más que un par de veces.


Y bien, en las copas las sustancias rojas y este siglo que te ignora.
Y en algún bar de alguna esquina truecas poderes por prejuicios,
héroes por villanos.

Reescribes entonces a tu madre, sus flores marchitas,
sus muertos cotidianos, sus tangos cardiacos, sus lágrimas de parto.
E inventas en sus cuencas, canarios con manzanas,
azahares en la boca y poetas del tequila urdiendo mariachis a tu nombre.


Y te dices, “hubo”, como si “hubo” fuese alguna cosa.
Y bajo cualquier lógica ortodoxa haces de aquel pretérito, premisa.

Pero no te guiñan las paletas del paisaje.
Pero no se activa el turbo de la entraña.


En blanco y negro tus grises se lucían
– razonas, entonces, ambiguando las razones –.
"No notaba en tu cuerpo
que de sus lesiones brota el cuerpo”.

“Maldición, con lo que me cuesta negarme a sus patrañas”.

Y viajas, bebes y regresas. Y en la mesa
la misma mancha amarga resiste tu lejía, añora las hormigas.


“¿Estás vivo?” –por si acaso te pellizcas–. “¿Qué te pasa?”
– y sólo sabes, que no sabes qué te pasa…
Pero sangra en tu sien el último orificio.

A veces la tristeza se debe a una sobredosis de pasado, no del pasado entrañable sino del que trae lo que no se quiere revivir.
Nuestra mente tiene una programación que pareciera diseñada para sabotear la alegría, y es una ardua tarea evitar esos oasis sombríos que pueden desembocar en ese hueco del final de tu poema.
Este mundo no es luminoso, la luz hay que buscarla inclusive en situaciones de lo más difíciles, e impedir que se apague.
Tus historias de calidad siempre generan pensamientos útiles y eso es de valor, amigo poeta.

Un abrazo que te alcance y mis mejores deseos :)
 
A veces la tristeza se debe a una sobredosis de pasado, no del pasado entrañable sino del que trae lo que no se quiere revivir.
Nuestra mente tiene una programación que pareciera diseñada para sabotear la alegría, y es una ardua tarea evitar esos oasis sombríos que pueden desembocar en ese hueco del final de tu poema.
Este mundo no es luminoso, la luz hay que buscarla inclusive en situaciones de lo más difíciles, e impedir que se apague.
Tus historias de calidad siempre generan pensamientos útiles y eso es de valor, amigo poeta.

Un abrazo que te alcance y mis mejores deseos :)

Te agradezco mucho estimada amiga tu lectura y tus comentarios que siempre enriquecen mis humildes escritos. Que estés bien. Un abrazo.
 
ORIFICIOS


…Y te sientas en los bordes de la excusa y lanzas al vacío tus pies
como ladrillos, luego te rindes como se resignan los días a la noche,
diciendo a las imágenes oblicuas tu delirio (un niño que se tuerce
como viejo, un viejo soñando como un niño, bicicletas):
“cuando te sientas sexy, cuando en la mesa estén erectas tus hormigas,
podrías estar vivo”.


Porque de rémoras la vida abrevia cada mantra,
repitiéndote no más que un par de veces.


Y bien, en las copas las sustancias rojas y este siglo que te ignora.
Y en algún bar de alguna esquina truecas poderes por prejuicios,
héroes por villanos.

Reescribes entonces a tu madre, sus flores marchitas,
sus muertos cotidianos, sus tangos cardiacos, sus lágrimas de parto.
E inventas en sus cuencas, canarios con manzanas,
azahares en la boca y poetas del tequila urdiendo mariachis a tu nombre.


Y te dices, “hubo”, como si “hubo” fuese alguna cosa.
Y bajo cualquier lógica ortodoxa haces de aquel pretérito, premisa.

Pero no te guiñan las paletas del paisaje.
Pero no se activa el turbo de la entraña.


En blanco y negro tus grises se lucían
– razonas, entonces, ambiguando las razones –.
"No notaba en tu cuerpo
que de sus lesiones brota el cuerpo”.

“Maldición, con lo que me cuesta negarme a sus patrañas”.

Y viajas, bebes y regresas. Y en la mesa
la misma mancha amarga resiste tu lejía, añora las hormigas.


“¿Estás vivo?” –por si acaso te pellizcas–. “¿Qué te pasa?”
– y sólo sabes, que no sabes qué te pasa…
Pero sangra en tu sien el último orificio.
Me ha gustado mucho tu poema. Un placer leerte.
 
ORIFICIOS


…Y te sientas en los bordes de la excusa y lanzas al vacío tus pies
como ladrillos, luego te rindes como se resignan los días a la noche,
diciendo a las imágenes oblicuas tu delirio (un niño que se tuerce
como viejo, un viejo soñando como un niño, bicicletas):
“cuando te sientas sexy, cuando en la mesa estén erectas tus hormigas,
podrías estar vivo”.


Porque de rémoras la vida abrevia cada mantra,
repitiéndote no más que un par de veces.


Y bien, en las copas las sustancias rojas y este siglo que te ignora.
Y en algún bar de alguna esquina truecas poderes por prejuicios,
héroes por villanos.

Reescribes entonces a tu madre, sus flores marchitas,
sus muertos cotidianos, sus tangos cardiacos, sus lágrimas de parto.
E inventas en sus cuencas, canarios con manzanas,
azahares en la boca y poetas del tequila urdiendo mariachis a tu nombre.


Y te dices, “hubo”, como si “hubo” fuese alguna cosa.
Y bajo cualquier lógica ortodoxa haces de aquel pretérito, premisa.

Pero no te guiñan las paletas del paisaje.
Pero no se activa el turbo de la entraña.


En blanco y negro tus grises se lucían
– razonas, entonces, ambiguando las razones –.
"No notaba en tu cuerpo
que de sus lesiones brota el cuerpo”.

“Maldición, con lo que me cuesta negarme a sus patrañas”.

Y viajas, bebes y regresas. Y en la mesa
la misma mancha amarga resiste tu lejía, añora las hormigas.


“¿Estás vivo?” –por si acaso te pellizcas–. “¿Qué te pasa?”
– y sólo sabes, que no sabes qué te pasa…
Pero sangra en tu sien el último orificio.
Un gran poema, Gerardo. Son admirables las imágenes que logras, compañero...
Qué gustazo pasar por aquí. ¡Bravo!
 
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…Y te sientas en los bordes de la excusa y lanzas al vacío tus pies
como ladrillos, luego te rindes como se resignan los días a la noche,
diciendo a las imágenes oblicuas tu delirio (un niño que se tuerce
como viejo, un viejo soñando como un niño, bicicletas):
“cuando te sientas sexy, cuando en la mesa estén erectas tus hormigas,
podrías estar vivo”.


Porque de rémoras la vida abrevia cada mantra,
repitiéndote no más que un par de veces.


Y bien, en las copas las sustancias rojas y este siglo que te ignora.
Y en algún bar de alguna esquina truecas poderes por prejuicios,
héroes por villanos.

Reescribes entonces a tu madre, sus flores marchitas,
sus muertos cotidianos, sus tangos cardiacos, sus lágrimas de parto.
E inventas en sus cuencas, canarios con manzanas,
azahares en la boca y poetas del tequila urdiendo mariachis a tu nombre.


Y te dices, “hubo”, como si “hubo” fuese alguna cosa.
Y bajo cualquier lógica ortodoxa haces de aquel pretérito, premisa.

Pero no te guiñan las paletas del paisaje.
Pero no se activa el turbo de la entraña.


En blanco y negro tus grises se lucían
– razonas, entonces, ambiguando las razones –.
"No notaba en tu cuerpo
que de sus lesiones brota el cuerpo”.

“Maldición, con lo que me cuesta negarme a sus patrañas”.

Y viajas, bebes y regresas. Y en la mesa
la misma mancha amarga resiste tu lejía, añora las hormigas.


“¿Estás vivo?” –por si acaso te pellizcas–. “¿Qué te pasa?”
– y sólo sabes, que no sabes qué te pasa…
Pero sangra en tu sien el último orificio.
Fastidioso y cansino sentimiento, el no querer saber lo que pasa, cuando todo y nada (realmente) nos pasa.
Un gusto leerlo.
Saludos.
 
Fastidioso y cansino sentimiento, el no querer saber lo que pasa, cuando todo y nada (realmente) nos pasa.
Un gusto leerlo.
Saludos.
Muchas gracias Medusa por leer y comentar. Un gusto encontrar tu huella en este escrito. Y sí, cuando todo y nada nos pasa, cuando no sabemos que enfrentamos, un globo con helio pesa como el mundo entero. Que estés bien y que tengas un próspero 2022. Un abrazo.
 
ORIFICIOS


…Y te sientas en los bordes de la excusa y lanzas al vacío tus pies
como ladrillos, luego te rindes como se resignan los días a la noche,
diciendo a las imágenes oblicuas tu delirio (un niño que se tuerce
como viejo, un viejo soñando como un niño, bicicletas):
“cuando te sientas sexy, cuando en la mesa estén erectas tus hormigas,
podrías estar vivo”.


Porque de rémoras la vida abrevia cada mantra,
repitiéndote no más que un par de veces.


Y bien, en las copas las sustancias rojas y este siglo que te ignora.
Y en algún bar de alguna esquina truecas poderes por prejuicios,
héroes por villanos.

Reescribes entonces a tu madre, sus flores marchitas,
sus muertos cotidianos, sus tangos cardiacos, sus lágrimas de parto.
E inventas en sus cuencas, canarios con manzanas,
azahares en la boca y poetas del tequila urdiendo mariachis a tu nombre.


Y te dices, “hubo”, como si “hubo” fuese alguna cosa.
Y bajo cualquier lógica ortodoxa haces de aquel pretérito, premisa.

Pero no te guiñan las paletas del paisaje.
Pero no se activa el turbo de la entraña.


En blanco y negro tus grises se lucían
– razonas, entonces, ambiguando las razones –.
"No notaba en tu cuerpo
que de sus lesiones brota el cuerpo”.

“Maldición, con lo que me cuesta negarme a sus patrañas”.

Y viajas, bebes y regresas. Y en la mesa
la misma mancha amarga resiste tu lejía, añora las hormigas.


“¿Estás vivo?” –por si acaso te pellizcas–. “¿Qué te pasa?”
– y sólo sabes, que no sabes qué te pasa…
Pero sangra en tu sien el último orificio.
Hay agujeros en nuestra memoria que nos llevan a querer borrar todo, la rutina y el bagaje del pasado nos aplasta contra las sombras y la soledad nos sumerge en un océano sin salida y todo sin saber porqué. Pero ahí estamos. Profundo y excelente poema.
 
Muy bueno, Gerardo. Es un gran poema, estimado amigo. Nuevamente mis felicitaciones y un gran abrazo.
Dichosos ojos mi estimado amigo... Se agradece verte de este otro lado del charco. Ahora que eres moderador tienes que hacer trabajo político (broma). Ya en serio, te felicito porque te has adaptado muy bien al foro después de la mala experiencia de EA. Me alegra que te guste (confieso que se me hace difícil creerlo) y te agradezco el comentario. Que estés bien. Un abrazo.
 
Dichosos ojos mi estimado amigo... Se agradece verte de este otro lado del charco. Ahora que eres moderador tienes que hacer trabajo político (broma). Ya en serio, te felicito porque te has adaptado muy bien al foro después de la mala experiencia de EA. Me alegra que te guste (confieso que se me hace difícil creerlo) y te agradezco el comentario. Que estés bien. Un abrazo.


Claro que me gusta, Gerardo, (no sé por qué lo dudas, jeje), tu poesía siempre me ha gustado, de verdad, y este poema además de ser muy bueno, me parece que tiene un aire especialmente actual e incluso algo realista en algunos versos. Me gustó mucho, sinceramente.
Y gracias por tus palabras, en realidad aunque estuve un tiempo fuera de MP, ya antes estuve muchos años aquí, y también fui moderador de realistas, conozco bien el foro ;). Lo de EA, en fin, hasta me da un poco de pena cómo está ahora, hace poco entré en su página, y ha caído un montón en poco tiempo (de más de 600 visitantes que tenía durante todo el día, ahora no supera los 150, robots incluidos :)), el colega se lo está cargando, y como predije se está convirtiendo en el sitio de un grupo de amiguetes que se aplauden entre ellos... Un gran abrazo amigo.
 
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…Y te sientas en los bordes de la excusa y lanzas al vacío tus pies
como ladrillos, luego te rindes como se resignan los días a la noche,
diciendo a las imágenes oblicuas tu delirio (un niño que se tuerce
como viejo, un viejo soñando como un niño, bicicletas):
“cuando te sientas sexy, cuando en la mesa estén erectas tus hormigas,
podrías estar vivo”.


Porque de rémoras la vida abrevia cada mantra,
repitiéndote no más que un par de veces.


Y bien, en las copas las sustancias rojas y este siglo que te ignora.
Y en algún bar de alguna esquina truecas poderes por prejuicios,
héroes por villanos.

Reescribes entonces a tu madre, sus flores marchitas,
sus muertos cotidianos, sus tangos cardiacos, sus lágrimas de parto.
E inventas en sus cuencas, canarios con manzanas,
azahares en la boca y poetas del tequila urdiendo mariachis a tu nombre.


Y te dices, “hubo”, como si “hubo” fuese alguna cosa.
Y bajo cualquier lógica ortodoxa haces de aquel pretérito, premisa.

Pero no te guiñan las paletas del paisaje.
Pero no se activa el turbo de la entraña.


En blanco y negro tus grises se lucían
– razonas, entonces, ambiguando las razones –.
"No notaba en tu cuerpo
que de sus lesiones brota el cuerpo”.

“Maldición, con lo que me cuesta negarme a sus patrañas”.

Y viajas, bebes y regresas. Y en la mesa
la misma mancha amarga resiste tu lejía, añora las hormigas.


“¿Estás vivo?” –por si acaso te pellizcas–. “¿Qué te pasa?”
– y sólo sabes, que no sabes qué te pasa…
Pero sangra en tu sien el último orificio.

Un poema de elevada calidad para entender que la luz en ocasiones no se encuentra.
esta ahi nos llama pero no la podemos alcanzar. alegria apagada que entre en esa
sombria nacesidad colmada de tristeza cuando nos resta el pasado. bellissimo.
felicidades por la obra y saludos de luzyabsenta
 
Hola Monje, que exquisitez tu poema, se me cruzaron subrepticiamente algunos versos de Pink Floyd... "Y en algún bar de alguna esquina truecas poderes por prejuicios, héroes por villanos."
Un gran cariño, feliz año.
Te agradezco mucho tu lectura y tu amable comentario, así como los buenos deseos para el 2022, estimada amiga. Que el nuevo año también te sonría y que tus sueños se hagan realidad.
Copio y pego la traducción de la canción de Pink Floyd que mencionas en tu comentario y que tú misma me facilitaste por privado cuando te la solicité (lo cual agradezco mucho) y subrayo los versos que se parecen a los míos que dicen: "Y en algún bar de alguna esquina truecas poderes por prejuicios, héroes por villanos.". Un abrazo con admiración y respeto.

Letra en español de la canción de Pink Floyd, Wish you were here (letra traducida)

Así que...
así que te crees que puedes distinguir
el cielo del infierno.
Los cielos azules del dolor,
¿puedes distinguir un campo verde
de un frío raíl de acero?
¿Una sonrisa (que se esconde) tras un velo?
¿Crees que puedes diferenciarlos?

¿Hicieron que vendieras
tus héroes por fantasmas?
¿Cenizas calientes por árboles?
¿Aire caliente por una fría brisa?
¿Una fría comodidad por (evitar) el cambio?
¿E intercambiaste
un papel de extra en la guerra,
por un papel de protagonista dentro de una jaula?


Cómo desearía...
cómo desearía que estuvieses aquí,
somos solo dos almas perdidas,
nadando en una pecera,
año tras año,
corriendo sobre el mismo viejo suelo,
¿qué hemos encontrado?
Los mismos viejos miedos.
Desearía que estuvieses aquí.
 
Sí definitivamente tu estilo es surrealista y me encanta...es un placer leerte...:)
Saludos poeta. Un lujo encontrar tu amable huella en este escrito. Me alegra que te guste. Yo, desde mi perspectiva particular, veo una diferencia entre surrealismo y poesía metafórica. Creo que me ubico en lo segundo, pero entiendo que cada uno tiene su manera de ver y clasificar estas cosas. Te agradezco tu visita estimada poeta. Que estés bien. Un abrazo.
 
Hay agujeros en nuestra memoria que nos llevan a querer borrar todo, la rutina y el bagaje del pasado nos aplasta contra las sombras y la soledad nos sumerge en un océano sin salida y todo sin saber porqué. Pero ahí estamos. Profundo y excelente poema.
Te agradezco mucho estimado poeta tu lectura y tu amable comentario. Gracias por profundizar en la lectura. Un gusto contar con tu apoyo. Que estés bien. Un abrazo.
 
Un poema de elevada calidad para entender que la luz en ocasiones no se encuentra.
esta ahi nos llama pero no la podemos alcanzar. alegria apagada que entre en esa
sombria nacesidad colmada de tristeza cuando nos resta el pasado. bellissimo.
felicidades por la obra y saludos de luzyabsenta
Que bueno encontrar tu huella siempre amable y profunda estimado amigo y admirado poeta. Enriqueces mi escrito con tu participación. Que estés bien. Un abrazo.
 
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