Hay noches de esas cuando el espíritu se eleva liberado y nos lleva en un viaje
fantastico y colorido, buscando en la mitología de los poetas, la inspiración,
para cantarle a un amor de fantasía, que existe pero que no llega.
Es solo una noche mas... acompañenme poetas nocturnos... sempiternos.
Otra vez en mi planeta comienza el silencio.
Por mis venas empieza el recorrido la anestesia;
El vino tinto me llena de energía humana;
para evocar a los Dioses de los poetas, y encender mi pebetero.
Echaré en el fuego el veneno de mis instintos para no esgrimir,
ni escudo, ni yelmo... Ni a Minerva implorar vendetta.
Que se apacigüe de Poseidon la ira...
Oh! Bella musa, veni. Y a Eolo llevaá mi querella.
Que cruce en las alas de pegasso lejos de esta tierra.
Cleodora amante, madre de los versos divinos,
Pedí conmigo que Apolo con su hado redima... la mea culpa.
Confiésome Oh! Dioses Severianos, por la gracia de Zeus y del Parnaso,
haber tomado la tinta y el plumero, y con la ayuda de Safo,
haber incendiado el corazón de ella... buscando sus favores.
La llama creció en su inocencia... en su pecho de doncella.
Y su cuerpo mitad Dios, mitad tierra... lo tomé sin conciencia.
Su belleza me encandiló y Lujuria con su licor divino,
embriagóme cerrando mi cordura y mis sentidos.
Júzgome martir, sin lucha y sin contienda... Acepto mi sentencia.
Y aún que el culpable de su amargura sea... La desdicha es también mía
porque ni el castigo me dolerá tanto como su ausencia... Le hice una promesa,
de clavar una espada en mi corazón de tierra... si mi labio sangrando la nombrara.
Y postrado humilde, Oh! Dioses os pido por favor me indulten.
Mi alma un tiempo compasiva y buena, fantasma ignota, ánima en pena.
vagará en las sombras... en el olvido... sempiterna.
Salud Mundo Poesía!!