Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me diste un nombre
como tantos nombres que hay en el monte.
Uno de felicidad
y total blancura
que incluso dio por honor
dos recuerdos tuyos,
mi abuela y mamá.
No quisiste que fuera hecha de viento
y por tanto,
me diste de tu carne,
carne mía que llevo de ti
y sangre por fin tuya
en la que no hay duda.
También me diste odios en vez de amores
y olvidos naturales de tu mente y de tu alma.
El orgullo negado por ser indiferente
y un final plausible
pues soy la única
que te sobrevivió.
No quisiste que pudiera oír,
las Decortrán me hicieron mucho daño,
y aún después de viva,
seguiste arruinándolo todo con el fuerte látigo...
Ya no te culpo,
no debí nacer,
pero existo
y como mi nombre,
siempre nazco
todos los días
después que muero por las noches.
como tantos nombres que hay en el monte.
Uno de felicidad
y total blancura
que incluso dio por honor
dos recuerdos tuyos,
mi abuela y mamá.
No quisiste que fuera hecha de viento
y por tanto,
me diste de tu carne,
carne mía que llevo de ti
y sangre por fin tuya
en la que no hay duda.
También me diste odios en vez de amores
y olvidos naturales de tu mente y de tu alma.
El orgullo negado por ser indiferente
y un final plausible
pues soy la única
que te sobrevivió.
No quisiste que pudiera oír,
las Decortrán me hicieron mucho daño,
y aún después de viva,
seguiste arruinándolo todo con el fuerte látigo...
Ya no te culpo,
no debí nacer,
pero existo
y como mi nombre,
siempre nazco
todos los días
después que muero por las noches.