Bruno GB
Poeta recién llegado
Hay un rincón dentro de mi
que siempre permanece encendido.
Mientras pago el gas o me adormezco
él permanece blanco y brillante
esperando combustible.
Con una afortunada caricia
en el cuando y en el donde
se me extiende por las azuladas venas
y recorre cada una de las terminaciones nerviosas
que a mi alma sirven de escondite.
Cuando la nostalgia me sirve de abrigo
mientras paseo por las calles del invierno
mi rincón guarda silencio,
como esperando el turno de palabra
para corregir las manchas de carmín
que aún no me cicatrizaron.
A veces mis párpados solo hablan de cansancio acumulado
y de bonitas palabras que no se pronunciaron
mientras mi boca sonríe
y mi vaso se vuelve a llenar de licor.
De repente la melodía de un beso
se acomoda de nuevo en mis labios
y entonces me sobran las tristezas
como la ropa en Agosto.
Así de sencillo.
Mi rincón nunca descansa
y cando lo haga
lo hará en brazos de la eternidad
que siempre permanece encendido.
Mientras pago el gas o me adormezco
él permanece blanco y brillante
esperando combustible.
Con una afortunada caricia
en el cuando y en el donde
se me extiende por las azuladas venas
y recorre cada una de las terminaciones nerviosas
que a mi alma sirven de escondite.
Cuando la nostalgia me sirve de abrigo
mientras paseo por las calles del invierno
mi rincón guarda silencio,
como esperando el turno de palabra
para corregir las manchas de carmín
que aún no me cicatrizaron.
A veces mis párpados solo hablan de cansancio acumulado
y de bonitas palabras que no se pronunciaron
mientras mi boca sonríe
y mi vaso se vuelve a llenar de licor.
De repente la melodía de un beso
se acomoda de nuevo en mis labios
y entonces me sobran las tristezas
como la ropa en Agosto.
Así de sencillo.
Mi rincón nunca descansa
y cando lo haga
lo hará en brazos de la eternidad