Rincón del alma
que asías la sonrisa
del ser amado.
Dile que sí,
que quieres la alegría
de su mirada.
También su beso,
el ósculo sagrado
que tú precisas.
Luego sonríe
y abraza, en la distancia,
esa caricia.
Tú la deseas
y es ella quien suplica
que tú la ames.
Pero sin ruegos,
sin súplicas ni nada
dale tu abrazo.
Que ella te sienta,
que sueñe; entre tus brazos
será feliz.
Unir las almas
que sean solo una
y estén cosidas.
Coser dos labios,
también un corazón
y sus latidos.
Rafael Sánchez Ortega ©
09/11/21
Rincón del alma
que asías la sonrisa
del ser amado.
Dile que sí,
que quieres la alegría
de su mirada.
También su beso,
el ósculo sagrado
que tú precisas.
Luego sonríe
y abraza, en la distancia,
esa caricia.
Tú la deseas
y es ella quien suplica
que tú la ames.
Pero sin ruegos,
sin súplicas ni nada
dale tu abrazo.
Que ella te sienta,
que sueñe; entre tus brazos
será feliz.
Unir las almas
que sean solo una
y estén cosidas.
Coser dos labios,
también un corazón
y sus latidos.
Rafael Sánchez Ortega ©
09/11/21
Cosidas con un punto invisible para que parezcan una. Un abrazo, Rafael.
Cosidas con un punto invisible para que parezcan una. Un abrazo, Rafael.
Gracias por tus palabras, Good.
Un abrazo.
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