De todo lo visible y lo soñado

Gonvedo

Poeta asiduo al portal
De todo lo visible y lo invisible,
de aquella otra mitad del cielo y sus confines,
de la enferma palidez de los cometas,
de la edad de la inocencia de los astros,
de todo lo que es humo y espejos
vestí mi desnudez y tracé el paisaje cercano.
Aún resta que el silencio se pronuncie,
que las opacas voces tañan a bronce en los cielos.
Más allá del crepúsculo no vuelan los pájaros,
se deshacen sus alas en trigales breves.
En mi memoria el aroma de la lluvia,
el volatín de sus balcones y tejados.

De todo lo soñado que ahora es nada,
de las vidas que vivimos como extraños,
del olvido y las ausencias que aún nos hieren,
latía mi corazón aquellos días
como isócrono reloj de angostas latitudes,
y aventaba de mi boca la ceniza.
Moría como un pájaro en tu mano,
palpándome la herida y hurgando en tu regreso.
Sentíame océano distante apenas respirando junto a ti.
Corría la sangre y pasaban lentas las aguas,
y el tiempo parecía descuidadamente dormido.
Insomne cuando la noche me ahoga.

 
Más allá de todo eso el alma flota y nos lleva por lugares donde la fragilidad se percibe. Un sentido poema nos comparte, grato leerle, saludos!
 
De todo lo visible y lo invisible,
de aquella otra mitad del cielo y sus confines,
de la enferma palidez de los cometas,
de la edad de la inocencia de los astros,
de todo lo que es humo y espejos
vestí mi desnudez y tracé el paisaje cercano.
Aún resta que el silencio se pronuncie,
que las opacas voces tañan a bronce en los cielos.
Más allá del crepúsculo no vuelan los pájaros,
se deshacen sus alas en trigales breves.
En mi memoria el aroma de la lluvia,
el volatín de sus balcones y tejados.

De todo lo soñado que ahora es nada,
de las vidas que vivimos como extraños,
del olvido y las ausencias que aún nos hieren,
latía mi corazón aquellos días
como isócrono reloj de angostas latitudes,
y aventaba de mi boca la ceniza.
Moría como un pájaro en tu mano,
palpándome la herida y hurgando en tu regreso.
Sentíame océano distante apenas respirando junto a ti.
Corría la sangre y pasaban lentas las aguas,
y el tiempo parecía descuidadamente dormido.
Insomne cuando la noche me ahoga.
Excelentes letras.
Buen manejo de las figuras retóricas.
Un abrazo.
 

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