MarcosR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un llamado conocido,
interno, deslumbrante.
Un desvelo consciente
y provocado.
Un silbido de vientos,
congregados,
en la tinta del alma,
arrasando la carne,
quebrando la nostalgia,
hacen rodar la piedra,
turbadora del paso.
Se deshacen ropajes,
y rutinas,
que quedaban ahí,
incrustadas de cuajo,
por mandato violento,
o por mera costumbre.
Atravesadas en esa esquina
donde se cruzan palabras,
y paisajes,
inagotables alientos
temblorosos,
y un espumoso mar
de identidades.
interno, deslumbrante.
Un desvelo consciente
y provocado.
Un silbido de vientos,
congregados,
en la tinta del alma,
arrasando la carne,
quebrando la nostalgia,
hacen rodar la piedra,
turbadora del paso.
Se deshacen ropajes,
y rutinas,
que quedaban ahí,
incrustadas de cuajo,
por mandato violento,
o por mera costumbre.
Atravesadas en esa esquina
donde se cruzan palabras,
y paisajes,
inagotables alientos
temblorosos,
y un espumoso mar
de identidades.
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