Se va la primavera

Sentida elegía para esta chiquilla que halló la muerte en su camino de forma imprevisible.

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Sentida elegía para esta chiquilla que halló la muerte en su camino de forma imprevisible.

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Agradezco mucho, mi estimado Maramin, la deferencia que has tenido para venir a dejar tu comentario. Valoro de veras, tu visita a mi sitio de letras, gracias compañero poeta.
Saludos y un abrazo grande
 
Primero Un solemne saludo con el respeto que le debemos a la vida... y a la muerte.

Y te digo, las endechas son el fruto del espíritu, nos duele el dolor ajeno.
En buena hora poeta, a veces necesitamos un toque cercano de la muerte para que florezca la poesía.
 
Frescas las flores aún,
cerca a la policromía perfecta
de los vitrales de la casona
Yerta y pálida como una hoja de otoño,
descansa la niña su sueño postrero
sobre la mullida confección inerte
del ataúd con un acabado de primera
Ayer la vi pasear alegre por la pradera
con la convicción inocente de ser eterna,
radiante de alegría, retozaba inocente
detrás de una mariposa que volaba
Pobre niña... hoy está tendida en la rada
de la parca cruel, en los dinteles sin luz,
sobreseída por la nube pavorosa de la nada

Los claveles blancos hacen alarde de tristeza,
impregnando con su aroma los confines en la sala
Murmuran las señoras un homenaje póstumo
en alegoría a los que se van a una estancia lejana
Ruedan lagrimas por la mejillas de las damas
que se conduelen del dolor de la madre atribulada
Los caballeros acompañan el cortejo, callados,
con la sobriedad de la comprensión dibujada
en sus rostros adustos, solidaridad en sus miradas
Sube el coro de las señoras con sus finas voces,
emulando sinfonías de viejas y lúdicas sonatas,
compilando en su mensaje lúgubre y escueto,
el dolor que causa la ausencia de un ser querido
cuando se va más allá del sol a un confín desconocido

Llega la carroza fúnebre... es imperiosa la partida,
se baja el telón de lo que fuera una promesa de amor
Por qué se va, si todavía, quizá, no era su hora:
se va la esperanza, se va el amor núbil, se va la vida,
se van los sueños que ya no alcanzaran la primavera
Afuera, todo es normal, la gente camina desprevenida,
sin saber que está a punto de partir en postrer despedida,
una niña que ayer soñaba con vivir un sueño de hadas,
columpiada por la ilusión venturosa de su pueril encanto.
Hoy, hela allí, corroída por las llagas de la muerte infame
que le lame sus mejillas con codicia y avaricia inusitada
Hoy, hela allí, disipada por la niebla eterna de la nada,
agazapada al imponderable temor de dormirse herida
sobre las nieves perpetuas del olvido

Ya me que tengo que ir... la miro por última vez
a través del cristal empañado de su aliento ido
La palidez de su otrora y níveo rostro iluminado,
sobrepasa todo belleza imaginada... es hermoso
su ahora gesto reposado, plomizo, transfigurado
Ya se tiene que ir... tal vez ella no sabe que me duele
verla partir hacia esos senderos imprecisos, lejanos
Quizás ella no sepa nunca que yo también me fui
a morirme en vida, en la soledad de mis años.
La muerte prematura, en la primavera de la vida, la muerte de la juventud, que, como dices se nos escapa. Hermoso poema de vida . Un abrazo
 
Primero Un solemne saludo con el respeto que le debemos a la vida... y a la muerte.

Y te digo, las endechas son el fruto del espíritu, nos duele el dolor ajeno.
En buena hora poeta, a veces necesitamos un toque cercano de la muerte para que florezca la poesía.
Gracias, Gustavo Cervantes, por acercarse a dejar su amable comentario. Agradezco mucho su visita a mi sitio
Saludos
 
La muerte prematura, en la primavera de la vida, la muerte de la juventud, que, como dices se nos escapa. Hermoso poema de vida . Un abrazo
Gracias, mi querida Minona, me alegra mucho que estés por aquí dejando tu agradable comentario.
Cuando una adolescente se va, deja muchos interrogantes que son difíciles de resolver, lo que si nos consta es el dolor lacerante de su partida.
Gracias, nuevamente, mi querida poetisa, por tener la gentileza de venir a visitarme a mis sitio de letras
Te mando un cálido abrazo y una rosa en el viento
 
Frescas las flores aún,
cerca a la policromía perfecta
de los vitrales de la casona
Yerta y pálida como una hoja de otoño,
descansa la niña su sueño postrero
sobre la mullida confección inerte
del ataúd con un acabado de primera
Ayer la vi pasear alegre por la pradera
con la convicción inocente de ser eterna,
radiante de alegría, retozaba inocente
detrás de una mariposa que volaba
Pobre niña... hoy está tendida en la rada
de la parca cruel, en los dinteles sin luz,
sobreseída por la nube pavorosa de la nada

Los claveles blancos hacen alarde de tristeza,
impregnando con su aroma los confines en la sala
Murmuran las señoras un homenaje póstumo
en alegoría a los que se van a una estancia lejana
Ruedan lagrimas por la mejillas de las damas
que se conduelen del dolor de la madre atribulada
Los caballeros acompañan el cortejo, callados,
con la sobriedad de la comprensión dibujada
en sus rostros adustos, solidaridad en sus miradas
Sube el coro de las señoras con sus finas voces,
emulando sinfonías de viejas y lúdicas sonatas,
compilando en su mensaje lúgubre y escueto,
el dolor que causa la ausencia de un ser querido
cuando se va más allá del sol a un confín desconocido

Llega la carroza fúnebre... es imperiosa la partida,
se baja el telón de lo que fuera una promesa de amor
Por qué se va, si todavía, quizá, no era su hora:
se va la esperanza, se va el amor núbil, se va la vida,
se van los sueños que ya no alcanzaran la primavera
Afuera, todo es normal, la gente camina desprevenida,
sin saber que está a punto de partir en postrer despedida,
una niña que ayer soñaba con vivir un sueño de hadas,
columpiada por la ilusión venturosa de su pueril encanto.
Hoy, hela allí, corroída por las llagas de la muerte infame
que le lame sus mejillas con codicia y avaricia inusitada
Hoy, hela allí, disipada por la niebla eterna de la nada,
agazapada al imponderable temor de dormirse herida
sobre las nieves perpetuas del olvido

Ya me que tengo que ir... la miro por última vez
a través del cristal empañado de su aliento ido
La palidez de su otrora y níveo rostro iluminado,
sobrepasa todo belleza imaginada... es hermoso
su ahora gesto reposado, plomizo, transfigurado
Ya se tiene que ir... tal vez ella no sabe que me duele
verla partir hacia esos senderos imprecisos, lejanos
Quizás ella no sepa nunca que yo también me fui
a morirme en vida, en la soledad de mis años.

Se escapa la vida, aquellas forms se pierden sintiendo la partida de esa juventud
que deja un dolor y numerosas preguntas sin solocion. una perdida envuelta en
esa intensa melancolia que transmite el poema. bellissimo.
saludos con afecto de luzyabsenta
 
Se escapa la vida, aquellas forms se pierden sintiendo la partida de esa juventud
que deja un dolor y numerosas preguntas sin solocion. una perdida envuelta en
esa intensa melancolia que transmite el poema. bellissimo.
saludos con afecto de luzyabsenta
Gracias, Luzyabsenta, por la deferencia de llegar hasta este sitio a dejar tu agradable comentario. Me satisface la opinión amable con que te expresas sobre la obra, dejando entrever el buen sentido que tienes para observar el mínimo detalle que encierra su mensaje.
Te saludo con aprecio deseando que tu día sea esplendido y fructífero
Un abrazo
 

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