Sira
Poeta fiel al portal
Se me perdió aquella niña de cabellos dorados.
Se perdió su titilante belleza, inocencia y alegría.
Se extraviaron las estrellas y los torrentes claros
que nutrían su mirada con exultante algarabía.
Se extinguió el amor sin fisuras de los días pasados,
la vitalidad orgullosa y la tenacidad embravecida.
Sepulté su rutilante brillo con mis propias manos
y la miseria mezquina de tantos otros que arrasaron,
ensuciaron y esquilmaron todo cuanto hollaron...
hasta que ya no fui capaz de encontrar mi propia vida.
Se perdió su titilante belleza, inocencia y alegría.
Se extraviaron las estrellas y los torrentes claros
que nutrían su mirada con exultante algarabía.
Se extinguió el amor sin fisuras de los días pasados,
la vitalidad orgullosa y la tenacidad embravecida.
Sepulté su rutilante brillo con mis propias manos
y la miseria mezquina de tantos otros que arrasaron,
ensuciaron y esquilmaron todo cuanto hollaron...
hasta que ya no fui capaz de encontrar mi propia vida.