Herencia

Rosendo

Poeta adicto al portal
Herencia

Heredé de mi madre su carácter austero,
la mesura evidente de su vivir sencillo,
porque nunca pretende del oropel el brillo,
y camina sin prisa por su humilde sendero.

Mi padre me ha dejado su ejemplo verdadero,
al que con reverencia ferviente me arrodillo;
y dejó en mi conciencia, de versos, un castillo,
con estros de poesía y el fulgor de un lucero.

Todo ello representa mi más grande tesoro
que equilibra mi vida y me alienta al decoro
con su espíritu entero que en mi interior habita.

Lo guardo con esmero porque es el aliciente
de inspiración profunda que en mi pecho se siente;
y está dentro de mi alma como una luz bendita.

 
Herencia

Heredé de mi madre su carácter austero,
la mesura evidente de su vivir sencillo,
porque nunca pretende del oropel el brillo,
y camina sin prisa por su humilde sendero.

Mi padre me ha dejado su ejemplo verdadero,
al que con reverencia ferviente me arrodillo;
y dejó en mi conciencia, de versos, un castillo,
con estros de poesía y el fulgor de un lucero.

Todo ello representa mi más grande tesoro
que equilibra mi vida y me alienta al decoro
con su espíritu entero que en mi interior habita.

Lo guardo con esmero porque es el aliciente
de inspiración profunda que en mi pecho se siente;
y está dentro de mi alma como una luz bendita.
Yo también siente que tengo la esencia de ambos. Un abrazo, Roberto.
 
Herencia

Heredé de mi madre su carácter austero,
la mesura evidente de su vivir sencillo,
porque nunca pretende del oropel el brillo,
y camina sin prisa por su humilde sendero.

Mi padre me ha dejado su ejemplo verdadero,
al que con reverencia ferviente me arrodillo;
y dejó en mi conciencia, de versos, un castillo,
con estros de poesía y el fulgor de un lucero.

Todo ello representa mi más grande tesoro
que equilibra mi vida y me alienta al decoro
con su espíritu entero que en mi interior habita.

Lo guardo con esmero porque es el aliciente
de inspiración profunda que en mi pecho se siente;
y está dentro de mi alma como una luz bendita.
Hola Poeta, cuanta razón en tu hermoso soneto, cuando nos faltan quedamos huérfanos, no importa la edad que tengamos.
Y de pronto somos la esencia de los mismos, ellos viven en nosotros, somos todo eso que ellos dejaron, su huella, su herencia.
Me ha gustado mucho Rosendo, Gracias por este regalo que nos dejas.
Un abrazo
Isabel
 
Herencia

Heredé de mi madre su carácter austero,
la mesura evidente de su vivir sencillo,
porque nunca pretende del oropel el brillo,
y camina sin prisa por su humilde sendero.

Mi padre me ha dejado su ejemplo verdadero,
al que con reverencia ferviente me arrodillo;
y dejó en mi conciencia, de versos, un castillo,
con estros de poesía y el fulgor de un lucero.

Todo ello representa mi más grande tesoro
que equilibra mi vida y me alienta al decoro
con su espíritu entero que en mi interior habita.

Lo guardo con esmero porque es el aliciente
de inspiración profunda que en mi pecho se siente;
y está dentro de mi alma como una luz bendita.
Saludos poeta!
y qué honrado ha de sentirse uno
de haber tenido tal herencia
y poderlo decir con orgullo
excelentes imágenes
un fuerte abrazo,

ligiA
 
y
Saludos poeta!
y qué honrado ha de sentirse uno
de haber tenido tal herencia
y poderlo decir con orgullo
excelentes imágenes
un fuerte abrazo,

ligiA
Sin duda alguna, mi estimada Ligia, es honroso y digno llevar el legado de nuestro padres porque fortalecen nuestros sentimientos, así lo siento en lo que a mí corresponde. Te saludo con infinito aprecio y con mi agradecimiénto implícito.
 

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