Me miras, noche,
y no eres complaciente.
¿Qué he de hacer
para que clemencia muestres?
Sólo pido un sueño dulce,
que me aleje de la vida,
del despertar mohíno
que el reloj anuncia.
Lléname de olvido.
Sé una escoba que borre,
con eficiencia, con premura,
los sinsabores habituales
que la jornada ha traído.
Llévame hacia sus brazos
que en la realidad no habitan;
deja que me hunda en ellos,
que en esa dimensión aun pueda
disfrutar de su cariño verdadero.
y no eres complaciente.
¿Qué he de hacer
para que clemencia muestres?
Sólo pido un sueño dulce,
que me aleje de la vida,
del despertar mohíno
que el reloj anuncia.
Lléname de olvido.
Sé una escoba que borre,
con eficiencia, con premura,
los sinsabores habituales
que la jornada ha traído.
Llévame hacia sus brazos
que en la realidad no habitan;
deja que me hunda en ellos,
que en esa dimensión aun pueda
disfrutar de su cariño verdadero.