En una amplia cocina
que por la ventana
asoma un limonero,
pasó las tardes escribiendo,
en la gran mesa de madera.
Ha veces canta un jilguero
al llegar la tarde,
y el calor de los radiadores,
adorna de confort
toda la casa.
El silencio
me acompaña mucho rato,
y la noche me sorprende
casi a ciegas.
Son los días de invierno
pacíficos
y llenos de ilusiones.
que por la ventana
asoma un limonero,
pasó las tardes escribiendo,
en la gran mesa de madera.
Ha veces canta un jilguero
al llegar la tarde,
y el calor de los radiadores,
adorna de confort
toda la casa.
El silencio
me acompaña mucho rato,
y la noche me sorprende
casi a ciegas.
Son los días de invierno
pacíficos
y llenos de ilusiones.