MarcosR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una alfombra
llena de vuelos,
repleta, consciente.
Un corazón alado,
al borde…
A un paso del destino.
A un salto del encuentro.
Ya se quedan atrás,
los posesivos halos,
la nostalgia sonriente.
Un guerrero abandona,
destruye las amarras.
Suelta el cabo,
el cebo.
El mismo se desnuda,
se suelta.
Un guerrero se entrega,
y es la danza y el cerro,
y es el mar,
y es la huella.
Un guerrero conoce
la llave de los vientos.
Un guerrero abandona.
Un guerrero se entrega.
Un guerrero va al salto.
Un guerrero amanece
nadando en un silencio,
que es tanto,
y mientras arde…
Sin consumirse arde,
sin consumirse.
Son como sentencias
las miradas.
Son como templos abiertos
sus brazos de langosta.
Un guerrero conoce.
Un guerrero ya sabe…
Una alfombra
llena de vuelos,
repleta, consciente.
Un corazón alado,
al borde…
A un paso del destino.
A un salto del encuentro.
llena de vuelos,
repleta, consciente.
Un corazón alado,
al borde…
A un paso del destino.
A un salto del encuentro.
Ya se quedan atrás,
los posesivos halos,
la nostalgia sonriente.
Un guerrero abandona,
destruye las amarras.
Suelta el cabo,
el cebo.
El mismo se desnuda,
se suelta.
Un guerrero se entrega,
y es la danza y el cerro,
y es el mar,
y es la huella.
Un guerrero conoce
la llave de los vientos.
Un guerrero abandona.
Un guerrero se entrega.
Un guerrero va al salto.
Un guerrero amanece
nadando en un silencio,
que es tanto,
y mientras arde…
Sin consumirse arde,
sin consumirse.
Son como sentencias
las miradas.
Son como templos abiertos
sus brazos de langosta.
Un guerrero conoce.
Un guerrero ya sabe…
Una alfombra
llena de vuelos,
repleta, consciente.
Un corazón alado,
al borde…
A un paso del destino.
A un salto del encuentro.
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