Cierre (basado en muchas historias conocidas).

María Rentería

Luna en Acuario.
Sí, qué fastidio. Inicio con tus últimas palabras. Qué fastidio caer una vez más en mi gran defecto de ver bondad donde no la hay hasta que me demuestran lo contrario. Unos mensajes y haberte regalado unas películas de arte junto con una carta de cierre -necesario para mí- que te mandé a tu trabajo donde seguramente fueron interceptadas por tu secretaria cuyos adjetivos no diré, no son una razón suficiente para menoscabar un vínculo de veintitantos años.

Para tu conocimiento, porque no sé si lo sepas, tuve que soportar unos mensajes amenazantes de tu señora donde me decía que no te molestara más, y yo le contesté a ella que te dejaría de buscar y que te valorara porque eras un buen hombre. Todavía veía yo eso. Seguía ciega. Ayer te quise saludar por tu cumpleaños, sí, rompiendo mi promesa de no buscarte más. Ya veo que no soy muy buena cumpliendo promesas, pero tú tampoco lo eres. Prometiste ser mi amigo siempre. Si lo hubieras sido, hubieras hablado claramente conmigo sobre el hecho de que no era conveniente el tono que estaban tomando nuestras comunicaciones. Yo siempre he sido una persona de razón, además de emoción, y siempre busco claridad, me gusta saber a qué atenerme. Pero los dos participamos en este juego de ser un poco más que amigos. Supongo que lo disfrutábamos. Y si tu mujer no pudo ver esto, qué pena.

Y no hubo un cierre. Simplemente dejaste de hablarme sumiéndome en una angustia que duró mucho tiempo. Hubiera preferido una amable despedida. Yo lo comprendería. Simplemente pasó lo que tanto temía, te me volviste a desaparecer del planeta. En fin, todo eso ya es pasado. Y te escribo todo esto porque a mí no se me ha dado derecho de réplica. Así que no, mi examigo. No te compro que sea mi culpa. Te deseo que seas todo lo feliz e infeliz que puedas.

 
Última edición:
Sí, qué fastidio. Inicio con tus últimas palabras. Qué fastidio caer una vez más en mi gran defecto de ver bondad donde no la hay hasta que me demuestran lo contrario. Unos mensajes y haberte regalado unas películas de arte junto con una carta de cierre -necesario para mí- que te mandé a tu trabajo donde seguramente fueron interceptadas por tu secretaria cuyos adjetivos no diré, no son una razón suficiente para menoscabar un vínculo de veintitantos años.

Para tu conocimiento, porque no sé si lo sepas, tuve que soportar unos mensajes amenazantes de tu señora donde me decía que no te molestara más, y yo le contesté a ella que te dejaría de buscar y que te valorara porque eras un buen hombre. Todavía veía yo eso. Seguía ciega. Ayer te quise saludar por tu cumpleaños, sí, rompiendo mi promesa de no buscarte más. Ya veo que no soy muy buena cumpliendo promesas, pero tú tampoco lo eres. Prometiste ser mi amigo siempre. Si lo hubieras sido, hubieras hablado claramente conmigo de que no era conveniente el tono que estaban tomando nuestras comunicaciones. Yo siempre he sido una persona de razón, además de emoción, y siempre busco claridad, me gusta saber a qué atenerme. Pero los dos participamos en este juego de ser un poco más que amigos. Supongo que lo disfrutábamos. Y si tu mujer no pudo ver esto, qué pena.

Y no hubo un cierre. Simplemente dejaste de hablarme sumiéndome en una angustia que duró mucho tiempo. Hubiera preferido una amable despedida. Yo lo comprendería. Simplemente pasó lo que tanto temía, te me volviste a desaparecer del planeta. En fin, todo eso ya es pasado. Y te escribo todo esto porque a mí no se me ha dado derecho de réplica. Así que no, mi examigo. No te compro que sea mi culpa. Te deseo que seas todo lo feliz e infeliz que puedas.

Las rupturas casi siempre terminan en palabras dolientes, estas demuestran de que aún hay corazones con arte para el amor.
Feliz Año Nuevo 2025.

Saludos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba