La Sexorcisto
Lluna V. L.
Tengo un trasero de muerte
y un par de tetas bien redondas,
mi cadera se contonea
con un balanceo que hace detener el tiempo.
Hay un puente que tengo
que cruzar diariamente todos los días
en mi rutina diaria para ir más allá,
cuando ando sobre el viaducto
mis tacones de plataforma resuenan
en la estructura metálica
y quizás algo alterada por la sensación tan agradable que me da el lugar,
el aire que viene del profundo barranco me llega con un olor salino.
Entonces, puede que escuche el murmullo del agua llegar irremediablemente
y se me acerco a la barandilla vea aparecer las olas verdosas del mar.
Si me hiciera un poco hacia delante y dejara insinuar mi escote pálido
entonces aparecerían los delfines emitiendo sus hermoso cantos de sonar.
El agua empezaría a salpicar mi cabello rojo,
daría unos tiernos besos al aire con mis carnosos labios pintados de oscuro.
Haciendo un gesto, imitando un corazón con mi manos
ascenderían los caballitos de mar, peces y restos de pecios del fondo del mar.
Tengo un trasero fofo
y un par de tetas caídas,
mi cadera esta más rígida que un muerto.
Ahí voy, dispuesta a cruzar el puente de nuevo.
y un par de tetas bien redondas,
mi cadera se contonea
con un balanceo que hace detener el tiempo.
Hay un puente que tengo
que cruzar diariamente todos los días
en mi rutina diaria para ir más allá,
cuando ando sobre el viaducto
mis tacones de plataforma resuenan
en la estructura metálica
y quizás algo alterada por la sensación tan agradable que me da el lugar,
el aire que viene del profundo barranco me llega con un olor salino.
Entonces, puede que escuche el murmullo del agua llegar irremediablemente
y se me acerco a la barandilla vea aparecer las olas verdosas del mar.
Si me hiciera un poco hacia delante y dejara insinuar mi escote pálido
entonces aparecerían los delfines emitiendo sus hermoso cantos de sonar.
El agua empezaría a salpicar mi cabello rojo,
daría unos tiernos besos al aire con mis carnosos labios pintados de oscuro.
Haciendo un gesto, imitando un corazón con mi manos
ascenderían los caballitos de mar, peces y restos de pecios del fondo del mar.
Tengo un trasero fofo
y un par de tetas caídas,
mi cadera esta más rígida que un muerto.
Ahí voy, dispuesta a cruzar el puente de nuevo.