Mujer, mientras los hombres se destruyen,
tú proteges, valoras y presientes;
arrullas y defiendes con los dientes
y de tus labios sangre y fuego fluyen.
Tus brazos son las ramas que sondean
el viento putrefacto cuando grita.
Te aferras a tu fruto que se agita
y sueltas la semilla que planea.
Cuando lloras, refuerzas tu creencia.
Cuando ríes, al fin agradecemos.
Es por ti que al terror lo venceremos.
Te basta un beso como reverencia.
Huye de todo aquel que no te nombre
luego que des a luz y no se asombre.
Última edición: