¿Por qué hay en tu boca un rictus amargo?
¿Qué hay en tu mirada? ¿Qué es lo que la nubla?
¡No más despedidas! ya siento el desgarro,
no me queda piel para esta rotura.
Muero lentamente, desangrando ausencias;
en mi noche oscura, me dejó la luna
y bajo un conjuro deshice mis penas
y todas mis horas se volvieron brujas.
Yo soy el camino, el ciprés y el mirlo,
y soy el vacío, la fosa profunda;
la esfinge de piedra de un puerto perdido,
velero fantasma fuera de su ruta.
Yo soy la sirena que llora al marino,
zozobra de Ulises, secreta renuncia;
sueño que se inmola en anden vacío,
de un último tren perdido en la bruma.
Soy reino dormido y bella durmiente
que esperando un beso, viven en penumbra;
soy aquel poema con sabor a muerte
de la despedida más amarga y dura.
¿Qué hay en tu mirada? ¿Qué es lo que la nubla?
¡No más despedidas! ya siento el desgarro,
no me queda piel para esta rotura.
Muero lentamente, desangrando ausencias;
en mi noche oscura, me dejó la luna
y bajo un conjuro deshice mis penas
y todas mis horas se volvieron brujas.
Yo soy el camino, el ciprés y el mirlo,
y soy el vacío, la fosa profunda;
la esfinge de piedra de un puerto perdido,
velero fantasma fuera de su ruta.
Yo soy la sirena que llora al marino,
zozobra de Ulises, secreta renuncia;
sueño que se inmola en anden vacío,
de un último tren perdido en la bruma.
Soy reino dormido y bella durmiente
que esperando un beso, viven en penumbra;
soy aquel poema con sabor a muerte
de la despedida más amarga y dura.
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