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  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

A Miguel Hernández (Octavas italianas)

gonzaleja

Poeta asiduo al portal
Cegado por tu verbo rutilante
me desperezo a diario, compañero,
hermano de la criba y del acero,
del viento en tu majada secular.
Herido por el rayo que no cesa,
paciendo por tus libros me acompaño
sobre toda estación de cada año,
leyendo con pasión crepuscular.


Junto al viento del pueblo, con honores,
un pan se despedaza ante mis ojos;
circundado de espinas y de abrojos
desmesurado crezco en corazón.
Y me saben dulcísimas las horas
si en sangre con sudor vienen bañadas;
las penas, por el silbo vulneradas,
al estío me saben, en sazón.


Mi mano con la tuya matrimonio
compartiendo contigo mis ausencias,
que a tu lado parecen menudencias,
de un cancionero a medio concebir.
Y voy contigo al fin, perito en lunas,
de noche por las sombras perseguido;
de un vientre en claroscuro requerido
y un alma incandescente, por bruñir.

 
Cegado por tu verbo rutilante
me desperezo a diario, compañero,
hermano de la criba y del acero,
del viento en tu majada secular.
Herido por el rayo que no cesa,
paciendo por tus libros me acompaño
sobre toda estación de cada año,
leyendo con pasión crepuscular.


Junto al viento del pueblo, con honores,
un pan se despedaza ante mis ojos;
circundado de espinas y de abrojos
desmesurado crezco en corazón.
Y me saben dulcísimas las horas
si en sangre con sudor vienen bañadas;
las penas, por el silbo vulneradas,
al estío me saben, en sazón.


Mi mano con la tuya matrimonio
compartiendo contigo mis ausencias,
que a tu lado parecen menudencias,
de un cancionero a medio concebir.
Y voy contigo al fin, perito en lunas,
de noche por las sombras perseguido;
de un vientre en claroscuro requerido
y un alma incandescente, por bruñir.
Muy hermoso soneto. Felicidades por el primer lugar en el concurso dedicado a Miguel Hernández. Muy merecido. Un abrazo.
 

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