Son las voces de mi gélida conciencia
las que buscan en tus labios el calor,
y pretenden de sus besos un sabor
que se esconde en tu fatal indiferencia.
No renuncio a los placeres de la esencia,
matizada con perfumes de esa flor
que en sus pétalos exhibe el resplandor
de una cálida versión de la inocencia.
Esos labios impregnados de romero
que se niegan a besarme sin motivo,
ignorantes de un amor de caballero.
De esos labios sugerentes soy cautivo:
por sus besos me transformo en prisionero
que rechaza convertirse en fugitivo.
--__--
las que buscan en tus labios el calor,
y pretenden de sus besos un sabor
que se esconde en tu fatal indiferencia.
No renuncio a los placeres de la esencia,
matizada con perfumes de esa flor
que en sus pétalos exhibe el resplandor
de una cálida versión de la inocencia.
Esos labios impregnados de romero
que se niegan a besarme sin motivo,
ignorantes de un amor de caballero.
De esos labios sugerentes soy cautivo:
por sus besos me transformo en prisionero
que rechaza convertirse en fugitivo.
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