El regreso de Alfonsina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vengo, lago, a tu refugio
para que aquietes mis ansias,
¿cuántas pudiera tener?
No lo sé, ¡yo no sé cuántas!
Pongo mis ojos en ti
(vacíos ojos de nada)
y sus cuencas vas llenando
con tu pañuelo de calma.
Rincón de mis horas ciegas,
narcótico de imagen clara,
rosados, ocres, azules,
vergel de mirada blanca;
vengo, lago, a tu refugio
para beber de tus ánforas.
Mi mente, como una roca;
mi pensamiento, como agua.
Última edición: