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Elegía a Aniol Gutiérrez Muñoz

Cirhian

Poeta fiel al portal
Yo quiero ser el guía de montaña
del lugar en que ondea tu bandera;
esa estelada que con más que maña
se alza donde te abrazó la ladera.

Fuimos amigos desde la primaria
camaradas de juegos y aventuras
con la gentil fraternidad gregaria
de aquellos que comparten su locura.

Juntos crecimos y la adolescencia
con las ideas revolucionarias
nos hizo reafirmar en la existencia
programada de las crisis bancarias.

Siendo colegas de estudio y de ciencia
dos mentes ávidas de la verdad
con el anhelo de palpar la esencia
de lo que forma da a la realidad.


En las primeras dichas por amores
fuimos colegas de inquieta hermandad;
ropas negras y el pelo de colores
explorábamos juntos la ciudad.

Hallábamos alivio a los dolores
en la música punk; pogos y corros
y en los labios narcóticos sabores
del speed, la cerveza y los porros.

Las partidas de ajedrez y de rol
de la memoria yo jamás las borro;
por siempre preservadas en formol
las sendas que vivimos y recorro.

Con el tiempo, seguimos madurando
filosofando en inglés y español
amando la natura y admirando
el ciclo del carbono y el del Sol.

Recuerdo las lecturas, las llamadas
que hacías cuando estabas en el baño;
como siempre en la paz tan estimada
tratabas de evitar hacer el daño.

Los secretos que siguen reposando
en el baúl de intimidad amada
fiel al voto que di la estoy guardando;
ni en la muerte acaban promesas dadas.

Pese a que el peso aún me está quebrando
sonrío aún con la sonrisa amarga;
al final solo luz está quedando
pues la tristeza al fin se descarga.

Nulo es mentar el dolor que me embarga
en esta vida desde que te fueras;
esta pena será una dulce carga
que lleve hasta el día en que me muera.

¿Porqué quisiste irte tan temprano?
¿Porqué en invierno y no en la primavera?
¿Porqué huir y no coger la mano
de aquellos que ofrecerte ayuda esperan?

Ninguna vida hay que pase en vano
y en la tuya no se da la excepción;
por siempre recordamos a un hermano
que tuvo un final triste en su canción.​
 
Última edición:
Yo quiero ser el guía de montaña
del lugar en que ondea tu bandera;
esa estelada que con más que maña
se alza donde te abrazó la ladera.

Fuimos amigos desde la primaria
camaradas de juegos y aventuras
con la gentil fraternidad gregaria
de aquellos que comparten su locura.

Juntos crecimos y la adolescencia
con las ideas revolucionarias
nos hizo reafirmar en la existencia
programada de las crisis bancarias.

Siendo colegas de estudio y de ciencia
dos mentes ávidas de la verdad
con el anhelo de palpar la esencia
de lo que forma da a la realidad.


En las primeras dichas por amores
fuimos colegas de inquieta hermandad;
ropas negras y el pelo de colores
explorábamos juntos la ciudad.

Hallábamos alivio a los dolores
en la música punk; pogos y corros
y en los labios narcóticos sabores
del speed, la cerveza y los porros.

Las partidas de ajedrez y de rol
de la memoria yo jamás las borro;
por siempre preservadas en formol
las sendas que vivimos y recorro.

Con el tiempo, seguimos madurando
filosofando en inglés y español
amando la natura y admirando
el ciclo del carbono y el del Sol.

Recuerdo las lecturas, las llamadas
que hacías cuando estabas en el baño;
como siempre en la paz tan estimada
tratabas de evitar hacer el daño.

Los secretos que siguen reposando
en el baúl de intimidad amada
fiel al voto que di la estoy guardando;
ni en la muerte acaban promesas dadas.

Pese a que el peso aún me está quebrando
sonrío aún con la sonrisa amarga;
al final solo luz está quedando
pues la tristeza al fin se descarga.

Nulo es mentar el dolor que me embarga
en esta vida desde que te fueras;
esta pena será una dulce carga
que lleve hasta el día en que me muera.

¿Porqué quisiste irte tan temprano?
¿Porqué en invierno y no en la primavera?
¿Porqué huir y no coger la mano
de aquellos que ofrecerte ayuda esperan?

Ninguna vida hay que pase en vano
y en la tuya no se da la excepción;
por siempre recordamos a un hermano
que tuvo un final triste en su canción.​
Una cascada de recuerdos y añoranzas, tributo al entrañable amigo que partió.
Uno no se acostumbra a la ausencia de un ser querido.
Un abrazo.
 
Una cascada de recuerdos y añoranzas, tributo al entrañable amigo que partió.
Uno no se acostumbra a la ausencia de un ser querido.
Un abrazo.
Muy buen poema me ha encantado, abrazos de colores en la distancia

Gracias por vuestra lectura y vuestros comentarios, estimada Guadalupe y estimado Malco; en efecto, no se acostumbra uno ese tipo de ausencia, más debe ser la ausencia la que a nosotros se habitúa.

Abrazos.
 
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