Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
La añoranza del ayer
Entre los ecos nostálgicos…
Buscan tus versos perdidos.
Como sorbitos de mate,
en cada poema dejabas
el regusto en los sentidos.
Eduardo, mi viejo amigo.
El Gaucho de la palabra.
Por la pampa del crepúsculo
campan sus versos bravíos.
Y sus huellas indelebles
trotando van los caminos.
¡Ay! Si volvieran tus caballos…
Pisarían con sus cascos
los paraísos efímeros
de los arrogantes egos
con lenguas de doble filos.
Cuantas rimas van sin dueño.
Cuantos poemas baldíos.
Y el tiempo quedó varado;
en los ayeres perdidos.
La noche, sueña a tu sombra
el día, ha adormecido.
y la tarde… Va cansina,
sin brújula y sin destino.
Tus pinceles y tu pluma
de soledad se han vestidos
Tu enigmática elocuencia,
se fue marcando un estilo
y nos dejaste las huellas
de todo lo que has vivido.
Carmen
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